domingo, 28 de octubre de 2012

#0073: G.A.P.O.

No estoy loco. No miento. No ofendo gratuitamente. No lastimo. No pretendo hacer del mundo un lugar mejor. No estoy loco. No llevo la verdad como estandarte. No me preocupa hacer sentir bien. No ayudo. No pretendo que un día dure veinticinco horas. No estoy loco. No invento. No actúo con justicia. No perdono. No estoy loco. No sé conducir mi propia vida. No juro en vano. No olvido. No estoy loco. No genero esperanzas. No he sentido culpa. No aplico lo que he aprendido. No leo entre líneas. No estoy loco.

Llueve. Y llueven ofensas, llueven humillaciones, llueven malas vibras, llueven lágrimas, llueven pasos hacia el hogar que están marcados por la inevitable sensación de cansancio que acompaña a cada caminante solo que conoce el trayecto de memoria pero que no es capaz de advertir la rutina como una espada que pende sobre sí, llueven gotas, es una lástima que no lluevan paraguas. No estoy loco.

Podría escribir cronológicamente, pero prefiero que el final esté aquí, en el medio, para que nadie lo entienda además de mí. Esto es una justificación a cualquier acto futuro, este es mi manual, mi poética, mi manifiesto, acabo de poner mi vida en un par de palabras. Nadie está cuerdo. 

Quema. Y quema por dentro, jamás por fuera. Quema el deseo, queman las ganas, quema la nada, queman los ojos, queman las horas, queman los días, quema el inútil espasmo que suelen llamar voluntad y que pocos  consideran sin esperar una retribución, quema el hielo, pero el fuego no quema, se apaga. No estoy loco.

Nadie está cuerdo. Digo la verdad a mi modo. Ofendo en el mismo idioma en que soy ofendido. Llego a ese punto en el que por milímetros se puede acercar al dolor, pero el trabajo final de lastimarse lo hace el resto. El mundo seguirá, yo pasaré. Nadie está cuerdo. La verdad es relativa, mi estandarte es la realidad. Hacer sentir bien es igual a la comida rápida, a los desvíos, a la droga, a la copia burda. Entrego mi propio sufrimiento para generar autoayuda. Lo extraordinario se lo dejo a Dios, que destruya si creó. Nadie está cuerdo. Tomo lo que hay y lo ocupo a mi conveniencia y parecer. La justicia no existe, la crearon para tenernos contentos con decisiones que a nadie parecerían correctas de otro modo, espero estés contento, es justo. El perdón no me corresponde. Nadie está cuerdo. No creo que alguien lo sepa realmente, pero algunos hacen su mejor intento, prefiero dejarme sorprender, my fault. La otra mitad de mi vida carecería también de sentido si cometiera falso testimonio, las relaciones se basan en qué tan en vano se jura, si se está dispuesto a apostar. El olvido sí me corresponde, pero no lo conozco. Nadie está cuerdo. Genero confianza, catarsis, entenderme es la clave. La culpa es para cobardes, soy la excepción. Aprendo distinto al resto, pregúntale a cualquiera, o soy imbécil o un genio. Solo sé escribir entre líneas, para lo demás, tengo abogados. Nadie está cuerdo.

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