jueves, 13 de enero de 2011

#0067: Pudiste

Si las cosas nadan del otro lado del río, corresponde que tú te hagas cargo. Yo te ofrecí cuanto podía darte, tal vez más que eso, era capaz de nacer de nuevo sólo por cumplir tus expectativas, ahora no tiene sentido, nada.

Manipulas, te creí, te quise y nada podía cambiarlo, sólo tú. ¿Te parece normal que no tenga ningún peso en esto? A mí me parece enfermo.

Definitivamente, soy un masoquista, nada de lo que haga importa, siempre perderé, porque apuesto a ciegas, creyendo que los demás piensan como yo lo hago.

La conversación era la ruta más fácil, no obstante estamos en esto, si querías lograr tus planes, por qué utilizar personas. Eso es bajo, incluso para mí, bastaba con decirme que diera un paso al lado, sólo por no crear odio lo hubiera hecho, sonríendo.

Quizás nunca pensaste que estabas ante una oportunidad única, pudiste ayudar, ayudarte. Quién sabe, tal vez pusiste en juego tu último pedazo de cielo y preferiste creer cualquier cosa, seguir caminando cuando caí de rodillas en el cemento, fracturándome el alma, matando lo bueno, creando inquietudes, inseguridades. Ni siquiera volteaste para sonreír, hubiera sido menos macabro, ni las lágrimas negras pudiste observar siquiera.

Sufro y hago sufrir, porque ni siquiera puedo explicar esto. Aunque resulte increíble, por mi mente, jamás pasó la idea de hacer daño, no soy así. Mi intención era clara, si te sentaras a pensarlo, lo descubrirías. Pero no lo harás, terquedad se llama.

Es el momento de marchar, de desfilar al fondo del pozo, de masticar lo más amargo del suelo y entregarme a la única cura del sufrimiento, el descanso.

Pudiste serlo, sabes a lo que me refiero. De verdad, pudiste, pero tomaste una decisión, aunque fuera estúpido, aunque así fuera, podría darme cuenta de lo que estás haciendo.

Alguien lo llamó traición, yo prefiero creer que jamás estuviste tan hundido como yo, el río es para el que lo conoce, mucho sabrás nadar, pero si no lo conoces, te ahogas.

No sabes lo que ha sido ser yo, no sabes el dolor que se siente, tú al menos tienes como escapar, yo creí que sería valiente y que resistiría el peso del mundo en mis hombros, mas ya ves que no fue así, me hundo poco a poco. Abandono la vida, pero con el agua es dulce, duermo tranquilo, el rastro de sufrimiento en mi faz no refleja la quietud de tomar esta ruta, duermo, duermo y ahora sí que duermo.

Estaré bien, pero no pretendas que las cosas cambien, ahora es definitivo, no seré nunca más lo que fui. Y puedes datar este momento, porque estoy muerto, ya no soy yo.

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