sábado, 18 de diciembre de 2010

#0063: Teoría del oasis

Hay cosas que valen la pena, otras que a simple examen de la mente parecen buenas pero después de realizadas nos llenan de culpa y otros sentimientos que amargan más el café por muy redonda que sea la mesa en la que se le bebe.
Sorprendente sería que la vida fuera como un viejo video que pudiéramos retroceder o avanzar a nuestro antojo. Desafortunadamente, no es así y no lo será nunca porque cada error existe para que sea cometido y cada acierto nació para ser opacado por un error.

Ahora bien, si incluso las lágrimas tienen un lado dulce, la existencia te ofrece a cada momento oportunidades de salir de tu propio cuerpo para experimentar, por al menos un segundo, el sabor de la gloria.

Cada uno de nosotros es un viajero sediento y cansado que camina por un desierto interminable de dolor y placebos, intentos de calma. No importa el tiempo que pasemos caminando, ni las personas que nos acompañen, no hay un desierto igual a otro y la persona que está a tu lado, puedes verla, oírla y tocarla, pero ante sus ojos el desierto es de otro color, no hay similitud, ante el dolor, mi desierto será siempre más grande que el tuyo.

Mas de tanto caminar, la ilusión se hace presente y en la forma del oasis, es el paraíso en medio del desierto.

No siempre es un lugar, por lo general es una persona, que se ha cansado de su desierto y decidió lo más maduro, sentarse a esperar que el viajero cansado descanse en su regazo.

Tengo un oasis, un sueño imposible, una ilusión desmedida que se apodera de mis pensamientos cada vez que siento que no puedo lograrlo. Se parece a mi desierto, por eso es difícil de encontrar, de hecho nunca sé en qué lugar comienza mi oasis y en qué lugar termina, me confundo fácilmente.

Pero soy otro cuando puedo entrar en él, en realidad, en él es cuando realmente soy yo porque no necesito ser otra cosa, en mi oasis soy todo y nada, soy lo que quiero ser.

Está lejos, al norte y no soy capaz de contar los kilómetros que he de recorrer para encontrarlo, pero cuando llegue, nada será más importante que disfrutar el momento.

El oasis es entonces todo aquello que nos conforta mientras dura, pero que estamos dispuestos a perder, sólo para comenzar nuevamente la búsqueda, nadie sabe donde estará la siguiente ocasión.

Quizás tú le llames casa, otro le llame droga, incluso debe haber quien le llame amor, sea cual sea el oasis en el que alguien quiera estar, es decisión de cada persona dejarse caer en el vertiginoso huracán que ofrece ese pequeño espacio perdido en medio de la nada.

Muchos le llamarán fe, pero ese es un terreno en que sólo el cobarde incursiona. No me importa caminar y caminar porque en todo hay un final, tal vez la muerte en medio del camino sea el desvío hacia el oasis, haré el intento de mantenerme en pié hasta el fin de mis días para probar que no tengo mayor objetivo que encontrar ese lugar y sentarme a esperarte a ti, que aún caminas con sed en medio de tu desierto.

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