lunes, 23 de agosto de 2010

#0060: Espejo


Ahora, desde esta perspectiva todo adquiere mayor sentido. Lamento no haber tenido el valor de hacerlo antes; no es justo que todos se enteren antes que tú. Debiste ser el primero en saberlo, pero es increíble lo difícil que es hablarte cuando estás tan cerca.

Tú más que nadie comprende los motivos, eres mi confidente mudo. Eres tan real como yo...

Pero somos tan distintos, tú tienes todo lo que me falta, aquello que fui un día y que creí perder. Todo lo guardaste para hacerme ver ahora. Pero me cuesta perdonar que te llevaras el valor, que tanto me ha hecho falta, para decir "te amo", para decir que sí o decir que no. Para poder admitir que tengo un problema, que lo tuve. Sería sencillo si traspasar el vidrio me hiciera recobrar todo lo perdido, pero lamento decirte que aunque así fuera, es muy tarde, la decisión está tomada, cada respiro será entregado y el último será exhalado en nombre de toda la injusticia vivida, de todos los malos momentos, de cada lágrima del océano en el que ahora me ahogo.

Para los que piensen que fui valiente, he decidido dar un paso al lado de este mundo que avanza demasiado rápido a su autodestrucción, es triste pensar que de un modo u otro, mi final llegaría pronto.

Para quienes crean que fui cobarde, no soy tan fuerte para sobrevivir en este sistema de emociones que llamamos vida, con dificultad puedo respirar. Y cada día es una nueva desilusión, un pleito o un disgusto.

Anhelo poder vivir mis últimos segundos como si fuera un niño, revivir esos momentos que si bien no eran felices, al menos eran lo suficientemente confusos para dejarme quieto y contento.

Espera, mi último deseo fue concedido. Es maravilloso, puedo ver con detalles, cada rincón del mundo quieto que adoraba, las sonrisas de los adultos, la complicidad de los otros niños, el cariño.

En ese mundo habían razones de peso para querer vivir, para estar vivo, para idear y soñar, para imaginarme invencible, para tomar los aviones que quisiera y llegar en un segundo donde más quisiera estar, para que bastara un gesto para ser comprendido.

Ahora todo eso está enterrado y prefiero estar muerto que morir en vida y vagar por la tierra sin sentido. Y llorar hasta sentir dolor cada noche cuando nadie puede ver que he acumulado cada pena para llorarla una y otra vez.

Me queda poco y debo agradecerte por ser el proyector de estas últimas imágenes, por haberme mostrado una vez más el sentido de mi última acción. Ahora todo pierde nitidez, sólo puedo ver mis propios ojos, los mismos, los tuyos y míos. Siento el relajo de todo mi cuerpo, pero no puedo evitar sonreír y al mismo tiempo esbozar una última lágrima sin dejar de verte, has sido leal, te vas conmigo.