lunes, 28 de junio de 2010

#0059: ¿Bajo tierra?



¿Escuchaste eso? Sentí un golpe de metal sobre piedra a lo lejos, tal vez no fue nada, creo que no. Tanto tiempo atrapados me hace alucinar con el rescate a cada momento, como el anhelo más próximo a la locura. Ni siquiera sabemos si ellos están enterados de nuestra situación, es probable que incluso los malditos negreros se hayan quedado callados y nos dejaron sin amparo bajo estas toneladas de rocas.


No me mires como si hubiera enloquecido, son los delirios propios del calor húmedo de lo que hasta ayer llamábamos casa y hoy sólo podemos repudiar como el rincón más ínfimo del infierno mismo.


Hoy nos tocó a nosotros, tal y como sufrieron históricamente los colegas de todas las divisiones.


No había pensado en los que están fuera; la familia, mi familia.


Las familias de todos, y somos tantos, hay quienes incluso no saben de lo que es estar a cargo de una familia, como aquel muchacho que está sentado en el fondo. Debe tener menos de 18 años y ya tiene que soportar esta agonía, no creo que esté preparado para esto, si da la impresión de que puedo ver a un niño al borde del llanto cuando nos mira como preguntando si es que esto tiene o no solución.


Y aquel de allá, toda una vida de trabajo, casi 64 años de edad y 50 de minero, terminar de esta forma, como deshechando toda posibilidad de una muerte feliz junto a sus seres queridos.


Y somos más de treinta, y tras nosotros hay muchos más.


La humedad es insoportable y la paradoja se hace presente cuando nos damos cuenta de que la mina nos conoce más que nosotros a ella. Ya casi ni recuerdo en que sector de ella estamos. Cómo decirles que estamos aquí, que todos estamos con vida y que lucharemos contra todo lo que venga con tal de esperar para recibir su ayuda.


No llores, yo también quiero hacerlo, pero no es momento de alarmar a los demás, la esperanza está viva en nosotros, pero escondida. La solución es buscar el valor entre las rocas y encender la chispa, de eso sabemos. Nos tenemos sólo a nosotros, por ahora, recuerda que tanto para el que manda como para el que gana, no pasamos de ser simples engranajes, máquinas para hacer dinero. Más de alguno se estará lavando la boca con nuestros sueldos. Y si ganamos más o menos, ¿No somos chilenos igual? Insensibles de mierda.


Podría apostar que hay compatriotas que sólo se acuerdan de que estamos vivos, porque temen que estemos muertos.


Te veo perplejo, no quise incomodarte, pero es cierto, somos malagradecidos y repito, ahora nos toca a nosotros. Sólo te digo, espero que no seamos estrategia populista ni campaña para nadie, porque voy a ser el primero en levantar el pirquín y llevarlo contra quien sea, espera...


Ahora levántate y encomiéndate a San Lorenzo, creo escuchar nuevamente el metal sobre piedra, pero siempre a lo lejos.

1 comentario:

  1. Genial como siempre! sabes Iván... aunque no comente, siempre leo lo que escribes! es mi forma de recordar :) espero que estes muy bien! un abrazo! Nacho.

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