lunes, 31 de mayo de 2010

#0057: Cuenta regresiva


Los minutos pasan, las horas, los días. Cambia la tarde a la noche y la noche al alba, todo normal.

Y me dicen que las cosas pasan por algo, pero no me imagino el motivo de esta situación. No soy culpable yo, no eres culpable tú y nadie más podría serlo.

Tal vez mis ganas superan a mi calidad y no había sido capaz de darme cuenta, pero tú puedes hablar, eres tan capaz como yo para expresar lo que te inquieta, no soy adivino.

Tal vez me lo decías y yo no te escuchaba, o lo intentabas y yo no te lo permitía. No conozco el punto exacto del quiebre, pero estoy casi seguro que la causa es una estupidez, un acto ínfimo, que sólo de la mano de la mala intención pudo acabar con algo que parecía eterno.

Desde el comienzo tenía el presentimiento de que esto iba a pasar, no trato de decir que lo provocara, pero cada día siento que la vida me lo repite: "No tienes la culpa".

No trato de sorprender a nadie, pero el orgullo es lo que nos hace imperfectos a todos y el dolor que se siente cuando dices que te cuesta, no creo que sea muy diferente a una puñalada por la espalda.

No debe ser la primera vez que se lo explico a alguien, pero vale la pena.

Se asemeja bastante a tirar la cuerda, se necesitan a lo menos dos personas para provocar la tensión suficiente, pero si alguno de los dos afloja, hace caer al otro. Y ese otro, se queda sólo con la cuerda y el polvo.

Ahora me cuesta entender cómo se desvirtúa todo, hoy mi vida gira en torno a mí, pero al verme tan derrotado, quisiera volver a preocuparme por tí.

Mas esta vez no quiero dar el primer paso, nuevamente por orgullo. Quisiera que por primera vez en tu vida pudieras atreverte y reconocer tu culpa, no trato de aminorar la mía, si tú pudieras, te juro que lo podría hacer también.

Y pensé que lo habíamos conversado, que estábamos seguros de que el ambiente escolar, la vida en comunidad y esa infinidad de cosas no nos podían distanciar, que esos problemas nos habían unido más que nunca, pero puedo comprobar que sólo transformaban lo endeble en frágil y lo frágil en nada.
¿Crees que no me duele? Te equivocas, sufro como nadie y espero con ansias que esto acabe pronto, pero no te puedo mentir, nada será igual desde ahora en adelante, siento que no podemos sostener una relación como la que había, porque se acaba el tiempo y luego nadie le sevirá a nadie y demostraremos una vez más al mundo, que el trabajo grupal es la plataforma para los logros personales y el despegue de los sueños de fama y fortuna individual.

Es injusto, pero la vida no es justa y no te quiero interrumpir más de la cuenta, sólo quería que supieras que la cuenta llegará a cero muy pronto.

Y si no te acercas tú...

...lo haré yo.

domingo, 23 de mayo de 2010

#0056: Guerra, canción y fiesta


Celebraciones nunca han faltado, son propias de cada cultura. Mas celebrar victorias, triunfos que corroboran nuestra naturaleza salvaje, nuestra forma de pisotear lo construido por Dios con guerras y caos.

Para los que vivimos en este continente, ahora debe significar poco, pero la aridez de los desiertos no se compara con la de los corazones, que no han sabido de paz en décadas.
El continente idiota, fruto de la rama más cruda del capitalismo, haría lo que fuera por mantener el status quo. Después de todo, de eso vive, de las apariencias.
Tal vez ni siquiera hay una razón clara después de tantos años y han decidido gastar lo que les sobra en armas y contingente militar.
Fuera de la frivolidad, es necesario levantarse en contra de la conducta bélica, aunque no estemos con la mayoría y nos cueste darle la espalda al alto mando.
Moros o cristianos, tenemos el mismo derecho de vivir y desarrollarnos. Es arrancarle el futuro a miles de niños que no entienden siquiera lo que la palabra 'guerra' significa. Va en contra de lo natural, ahora parece una desgracia sin límites nacer en esas tierras. Si tan sólo pudiéramos tolerar un poco más, ver que la cultura de esa gente, es tan extraordinaria como la nuestra.
Pero caemos y caemos en el juego.
Lamentablemente, muchos estarán de acuerdo conmigo en que la guerra estabiliza y todos gozamos de los privilegios de los vencedores y la desdicha de los vencidos, aunque no nos demos cuenta. Y es así como funcionan las cosas, no hay mucho que cambiar en ese aspecto.
Tratemos de sensibilizarnos un poco más, dejar de cubrirnos los ojos y usar frases de consuelo, creyendo que las guerras se terminan así.
Y lo peor de todo es que una guerra jamás representa el pensamiento de los países en su totalidad. Es la máscara por excelencia, cada guerra es el afán de unos pocos.

"La guerra es una masacre de gente que no se conoce para provecho de gente que sí se conoce pero que no se masacra." (*)

Guardar silencio no es ayudar. Para la paz es la conciencia, para la guerra es el ímpetu.

Civilización estúpida que enuncia las victorias de guerra como si les brotara una llama beligerante del pecho y les impidiera callar por respeto.

Hoy, cantamos el himno de la paz como una vil hipocresía y la peor muestra de desinterés para los que viven en guerra. Nos jactamos de las buenas relaciones internacionales, pero por dentro sabemos que basta una chispa para iniciar un incendio.
(*) Paul Valèry

viernes, 21 de mayo de 2010

#0055: Dear Deception


Para ninguno de los dos es una sorpresa el hecho de que nos odiamos, pero no quiero seguir en esta jugarreta idiota. No soy tonto, aunque lo parezca, soy muy bueno observando y escuchando. Ninguno de mis actos se guía solo por los impulsos, tengo la capacidad de pensar antes de actuar, soy humano, tú no.
Soy olvidadizo, eso sí. Siempre olvido que te aparecerás, como si yo mismo te hiciera aparecer cada cierto tiempo, me tomas por sorpresa. Y lo volviste a hacer, pensé que todo iba perfecto. Hace tiempo que no te veía. Lamento decirte que no es para mí un agrado encontrarme contigo, a pesar de que sepa fingirlo muy bien.
Es una cualidad y una adicción a la vez. Guardar las apariencias es lo que me caracteriza. Tal vez soy buen actor. No, no creo...
En fin, en esta oportunidad me corresponde decirte que ya no te quiero tener cerca. Hoy decido hacerme cargo de mi vida y no mirar hacia atrás. Es hora de que me toque ser feliz y por mucho que te pueda doler, no te incluyo en ninguno de mis planes.
A pesar de que me has ganado muchas veces, te toca perder el día de hoy, porque ya no te dejaré entrar más.
Son miles las ocasiones en que me dejé engañar por tu bello rostro, hoy sé que hay otras cosas, que debo buscar una senda, un sentido.
Me robaste la infancia y gran parte de mi adolescencia, apartándome del camino correcto. Me llevaste a los vicios, a todos ellos. Es el momento de arrepentirse, o más bien, el momento de tomarte, arrugarte y lanzarte al fuego. Espero que renazcas en la vida de alguien más, en la vida de alguien que se merezca el sufrimiento y la humillación.
Si hubiera podido escoger, me hubiera alejado de las llamas hace años, pero mi orgullo me hizo continuar entre los seres más viles que existen.
Pero me alegro de decir que en esta enorme escalera que llamamos vida, he podido subir cada día más, dejando atrás a todos cuantos ayudados por , me quisieron ver caer.
Pero ya me lo dijeron, las cataratas de lágrimas que bañan mis áridas ilusiones darán paso al florecimiento de todos mis sueños y anhelos. Y puedo oler tu envidia, que gusto me da.
Supongo que mi ejército de amigos te intimidó de tal modo que desapareciste de mi vista y contemplas desde las tinieblas de tus faldas cómo te invoco. Insisto, no te quiero cerca.
Esperando que desaparezcas, me despido atentamente.

Y ahora, a celebrar que murió la decepción, porque cuando dejas de pensar en ella, no vive más.

#0054: Irremediable


¿Sabes como empezar...? Yo no. No he hecho más que suspirar, ¿verdad? No sé como hacerlo, me cuesta trabajo pensar cuando estoy nervioso.
¿Puedes hacerlo por mí? Por favor, yo no puedo. No hay nada aún...
De acuerdo, lo haré. Estoy de acuerdo con tu silencio, soy yo quien debe dar el primer paso.
Probablemente para tí sea un juego, para mí es la triste ilusión, la emoción que agoniza en mis labios.
Quiero decirlo rápido, pero eso requiere un esfuerzo que anula mi léxico y mi motricidad, no puedo hablar.
Sí, si puedo. Es algo que viene ocurriendo desde hace años, probablemente el roce, el contacto, es lo que ahora más me pesa y me obliga a mostrarme tal cual soy, como si hubiéramos estado ciegos todo el tiempo.
Cada día es un nuevo desafío, estar cerca de tí me hace evocar el olor del campo, la suavidad de la seda y el color del cielo. ¡Santo Dios! Esto es una cursilería, de principio a fin.
Te amo, y nada más. Me cuesta creer que sólo dos palabras sean tan difíciles de pronunciarse y sean la barrera entre la tierra firme y el abismo.
Tu silencio me petrifica. Anda, dime algo. Está bien, supongo... No debo presionarte, después de todo, no es algo facil de asimilar.
Tengo miedo y lo sabes. Insisto, para tí es un juego, siempre lo ha sido. De hecho, creo que ya lo sabías.
Tal vez, es que has vivido más que yo. Los besos, las caricias, todo lo que tomaba como un regalo, como una señal convenida de amor, era sólo algo físico, vacío, carente de cualquier emoción.
No puedo creer que pensaras que yo lo vivía del mismo modo. Es más grave, en esta ocasión. Lo hicimos, llegamos al límite de lo carnal, a esa expresión máxima de amor. No sé... Creo que no fue amor, fue deseo incontrolable. Quise creer que en el momento de hacer presente la unión corpórea había algo más. No es así, para tí no era algo nuevo.
Bien, ya no hay nervios. Ahora podemos llegar a conclusiones más profundas. Yo pensaba que además del morbo, existía algo entre nosotros, algo que poder proyectar, algo en que creer. Esperanza, temores siquiera. Y no, no había ni un rastro de eso, nada de nada.
Ahora vemos que no somos puro cuerpo... ¡Hay alma, mujer!
Admito mi error, de quedarme dormido en este vaivén. Me tomas, me dejas. Me "quieres", me dejas. Te tengo, me dejas.
Es una sensación amarga en el corazón tener que decirlo, pero después de esta confesión, no espero nada. No quiero que lo pienses, no quiero que me digas que sientes tú. Quiero que todo acabe ya.
Si te fijas, dejé la puerta abierta cuando entramos, es para que salgas. A pesar de que sé que en tanto la cruces, perderé. Te perderé.

#0053: Teoría del Efecto Huracán


Resulta increíble el modo en que a veces el cerebro nos traiciona y relacionamos cosas que bajo un punto de vista medianamente normal no guardan parentesco alguno.

En alguna medida, todos pasamos por ese momento de confusión, algunos con mejores resultados que otros. Tal vez es el miedo, o simplemente el deseo de hacer daño, ya que existe gente a la que le produce placer herir a los demás.


Un día, el Señor T y el Señor U amanecieron con unos irrefrenables deseos de hacer este tipo de daño, aprovechándose de un momento de importancia para el resto del alfabeto.
Con mucha astucia, o muy poca, elaboraron un plan para dispararle al Señor V, sin que el
sujeto les hubiera causado la menor molestia, pero como ya dije, hay gente que lo hace por placer.

Provistos de dos armas, caminaron sigilosamente tras su víctima y cuando ya lo tuvieron a la
distancia necesaria, dispararon desde dos puntos distintos.
Hubiera sido el crimen perfecto, de no ser porque además de dispararle al Señor V, alcanzaron al W, al X, al Y e incluso al Z.
Ninguno de ellos murió, debe ser por la pésima puntería de los "tiradores". Sin embargo, la oscuridad fue su mayor aliado, porque ninguno de los afectados pudo ver el rostro de los
asesinos.
Al día siguiente, tras encontrar armas sin huellas, el Jefe Alfa y el Reverendo Beta decidieron interrogar de la A a la Z para encontrar a los culpables y entregarlos a la justicia, protegiéndolos de una investigación más exhaustiva que pudiera, además de llevarlos a prisión, causarle conflictos a los que ayudaron a ocultar el hecho.
El clima denso no ayudaba a la resolución. Nadie se puso de pié para confesar.
Una vez que todo se supo, el Abogado 1, del Señor V decidió iniciar los movimientos legales necesarios para llevar el crimen a la justicia.
Las investigaciones, que se pudieron evitar, ya estaban en pleno proceso y como todos se imaginan, las detalles más ínfimos, o quizás más obvios, inculparon de manera directa a los Señores T y U.
En el momento del juicio, se encontraban todos los signos entre el público, esperando el final por todos deseado.
Cuando fue la hora de presentar las pruebas, el Abogado 2, del Señor T se presentó con una
lista de delitos menores cometidos por todos los presentes.
El objetivo era desviar la atención del Juez $, insistiendo en que fumar en espacios cerrados, acto cometido por los individuos de la A a la S, era más grave que el intento de homicidio.
El resultado fue que incluso los afectados directos de los disparos, terminaron en prisión pagando por delitos cometidos anteriormente.
Algunos ni siquiera habían delinquido en realidad, pero la intervención del Abogado 2 fue tan convincente que el Jefe Alfa, el Reverendo Beta y el Juez $ se internaron en los recintos penitenciarios como viles criminales. Y esa prisión se transformó en un índice de mala muerte, con todos dentro, de la A a la Z.


Vamos al grano. Fumar, evadir impuestos, robar dulces en supermercados, etc. Alguno de esos hechos, ¿Es más grave que asesinar? Digámoslo de otro modo, es inaceptable que un hecho se justifique o se defienda por otro. Ese es el punto límite de la cobardía, cuando dejamos de aceptar lo que hemos hecho, sólo porque nos parece más lógico pasar el peso de una pierna a la otra, de una mano a la otra, arrastrar a los demás como un huracán. Por egoísmo y miedo. La fuerza de los huracanes no se extingue hasta que ha arrastrado las suficientes casas y vidas. Y nadie les echa la culpa, todos están con los ojos puestos en las consecuencias y posteriores arreglos.

Confundir las cosas es el mayor delito que podemos cometer, nadie es digno de denunciar un delito siendo que ha cometido otro peor.

Patético.