sábado, 25 de julio de 2009

#0044: Un día de lluvia

A medida que pasaban los años, veía en ella los signos del cansancio, todos los días debía salir a trabajar, igual que yo y ya no teníamos tiempo para nosotros. Antes de salir de la oficina, la llamé por teléfono y le dije que se arreglara, porque la llevaría a comer.
Fue una sensación bastante extraña, sentía nerviosismo como cuando éramos novios. También me arreglé para la situación, esperé a que fuera la hora indicada y salí a su encuentro.
Las nubes comenzaron a cubrir el cielo, era una clara señal de que pronto comenzaría a llover. El tráfico se hizo infinito y la hora ya se acercaba.
Le había dicho que esperara fuera de su trabajo para poder pasar a recogerla cuando saliera de allí. Cuando por fín pude salir de ese embotellamiento, llegué a la calle convenida. Saqué un paraguas que creí olvidado del portamaletas.
No pude evitar sentirme culpable, ya llevaba media hora de retraso, corrí bajo la lluvia a encontrarla, ella estaba sentada en las escaleras de la entrada del edificio donde trabajaba.
Allí estaba, cubriéndose el rostro, cuando me acerqué, pude notar que su rostro estaba manchado de maquillaje, todo fuera de lugar por efecto de la lluvia, también su cabello se había estropeado.
Me excusé por haberla hecho esperar bajo la lluvia, también le dije que nos fuéramos rápido o perderíamos las reservas en el restaurante.
Ella me dijo que así como estaba no podría salir a ninguna parte, menos a un lugar tan público. La lluvia no cesaba, así que hice que diéramos un giro brusco al panorama.
La llevé a pasear al parque, sin paraguas o algo que nos cubriera de la lluvia, nos mojamos, corrimos y jugamos, burlándonos del mal tiempo. Estuvimos allí toda la tarde, descubrimos que esas oportunidades no se dan todos los días y que valía la pena aprovecharlas.
La gente nos miraba, algunos reían, otros nos juzgaban con la mirada, pero no nos importaba, estábamos viviendo el momento de nuestras vidas. Tan pronto como nos sentimos satisfechos, subimos al auto, llegamos a nuestra casa y nos secamos el uno al otro, reíamos todavía por nuestra locura.
Era temprano aún, así que nos arreglamos y salimos a buscar un restaurante para cenar.

1 comentario:

  1. la verdad me gusto mucho esta historia,me dejo con ganas de disfrutar la vida, las cosas hermosas q nos da la vida, la lluvia de invierno, las hojas marchitas q se ven caer en otoño, las hermosas hojas de primavera y el calor del verano y tantas otras cosas...Hermosas cosas q nos da el mundo en el q vivimos, no hay q desaprovecharlas, por q puede llegar el momento del final y te daras cuenta q no lograste disfrutar tu vida verdaderamente...

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