lunes, 22 de junio de 2009

#0037: La loca


Ella pasea por las calles, no vaga, hace lo que cualquier otro mortal hace. Hace las compras, da vueltas por el parque y otros tantos lugares gratos para ella. Sin embargo, luego de la muerte de su hijo su vida cambió para siempre...

Hubo un tiempo en que no salía, ni dormía, casi no comía, pero la pena era el mayor motivo para estar viva y cuidarse. Prometió honrar la memoria de su hijo hasta que la muerte decidiera acogerla en su lecho de cenizas.

Luego de cumplir su luto, decidió salir por primera vez en mucho tiempo. Pero más importante que eso, ella se propuso cambiar su vida y tratar de hacer más amena la de los demás.

La ví pasar el otro día, la gente se alejaba de ella, me causaba mucha pena verla acercándose a las personas sin recibir respuestas amables. Se acercaba cada vez más por la acera donde yo transitaba. Yo no sentía miedo, mas bién inquietud por saber que es lo que tanto asusta a la gente.

Llegó el momento y ella se detuvo a mi lado.


-Buenas, joven. Que Dios lo bendiga - esas fueron sus palabras.


Me sentí tremendamente feliz y pleno de vida. Así que contesté:


-Gracias, es usted muy amable, que Dios la bendiga también.


Le otorgué mi mano y vi en sus ojos un pequeño brillo, sonrió y continuó su camino por la acera de enfrente.

Me fui a mi casa pensando en las muchas oportunidades en que nos sentimos dueños de la verdad, o cuando actuamos por necesidad. Perdemos nuestra espontaneidad, nos convertimos en un número más en la larga acera de la vida, nos olvidamos de las necesidades de los demás y éste era un claro ejemplo. Muchos se rehusaron a dirigirle la mirada, por temor a ser atacados por esta mujer. Y... ¿Qué hay de malo en un saludo?

Lo único que necesitaba esa pobre mujer era ser escuchada, sentir que estaba mejorando la vida de alguien, por muy pequeño que fuera el gesto.

Es que hoy en el mundo todos deberíamos estar locos, la locura es parte de nuestro ser, pero sentimos miedo de explotarla. Yo creo que deberíamos pensar un poco más antes de catalogar de "loco" a alguna persona. Más en este caso, ella fue considerada loca, mas fue la única con la suficiente cordura para comprender el mecanismo de la sociedad y voltearle la mano. La única con la suficiente valentía como para romper el hielo sin conocerme.

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