sábado, 20 de junio de 2009

#0034: Admiradora secreta


Me imaginaba que el amor era simplemente aire, energía, una invención. Un tema cliché del cual hablar para poder llegar de mejor manera a la mente de quienes me prestan atención.

Sin embargo, hace un tiempo me he dado cuenta de que el amor es más que eso. Es más que un tema, que un ámbito. No se puede abarcar desde un sólo punto, sino que hay que tomar en cuenta millones de criterios para poder tan sólo comenzar a hablar de él.

La vida nos sorprende en ocasiones, y yo no fui la excepción, me llegó el amor y estaba tan cerca que podía respirarlo sin darme cuenta.

Todo comenzó cuando recibí un regalo en la puerta de mi casa, era un corazón de peluche, muy grande. Más que sentirme sorprendido, fue una sensación muy grata, no quise hacerme preguntas, sólo disfruté el momento.

Junto al corazón, había una tarjeta, como en las películas: "Te ama, tu admiradora secreta".

Eso si me impactó, yo pensaba que era un regalo de cumpleaños atrasado, o cosas por el estilo, pero me resigné a la idea de que alguien me amaba, fuera quien fuera.

Los días pasaron y seguía recibiendo regalos, la situación cambiaba, no era que no me gustara, pero me sentía mal por no saber quien era ella.

Suponía cosas, pero eran solo eso, supuestos. Habían muchas candidatas, estaba asustado, unas me gustaban más, otras menos, pero me urgía saber quien era.

Un día, mientras pensaba, vino a mi mente la más sospechosa de todas. ¿Cómo no lo había pensado antes? Era muy obvio, ella siempre me miraba de una manera extraña, pero jamás había pensado siquiera en ser su amigo.

Aunque, el mayor descubrimiento vino después, ella me gustaba también. Quizás es que me faltaba compañía... Sea como sea, había tomado una decisión, no quería esperar más.

Al otro día, fui donde estaba ella, me acerqué, la miré, la tomé por la cintura y le dije:

-Yo también...

Estaba muy nervioso, pero yo soy así, saco fuerzas desde el temor y ataco, sin importar las consecuencias.

Ella entendió el mensaje, nos miramos durante mucho tiempo. La gente que había alrededor nos miraba y murmuraba. Pero para mí eso era una estupidez, en ese momento sólo estaban sus ojos y los míos.

Y en una ráfaga de pétalos y estrellas, posé mis labios sobre los suyos y nos besamos apasionadamente, como si lo hubieramos planeado. Ambos gustamos de ese beso, que hasta el día de hoy me trae recuerdos muy gratos y emotivos.

Ahora sé que el amor es eso. Todo y nada.

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