miércoles, 17 de junio de 2009

#0033: Teoría del amanecer


Era el momento de despertar y... ¿Quién era? No existen respuestas a esa hora, es el momento donde todo carece de sentido para él, para todos.

Al amanecer, no hay recuerdos ni resentimientos, rencores ni intrigas, menos culpabilidad. Sólo hay letargo y esperanzas mudas en la conciencia, el amanecer es el comienzo, es el momento en que se pueden fusionar cosas demasiado incompatibles, tanto que no se puede creer.

El amanecer presenta nuevas oportunidades para todos, nos permite comenzar desde cero para poder realizar de buena manera nuestras vidas.

Quiero referirme en especial a ese momento, que dura un par de segundos, donde confundimos sueño y realidad. Creemos que la fantasía puede ser real, y muchas veces nos preguntamos si en realidad fue un sueño. Es ese minuto el especial, cuando no recordamos que tenemos memoria, cuando estamos en blanco, manteniendo intacta nuestra voluntad.

Ese fenómeno místico es realmente inexplicable, tal como la escencia humana misma. A pesar de todo lo anterior, una parte de nosotros necesita enfermamente el amanecer, porque nos aleja dos segundos de la vida real, de los problemas y preocupaciones, y todo aquello. Es nacer de nuevo, cada día. Nacer sin pecados, nacer sin temores ni rencores. Mas esa sensación se puede disfrutar sólo esos dos segundos, nada más. Luego de eso, todo vuelve a ser normal. El ave fénix retoma su vuelo, para morir de nuevo en la noche y resucitar de sus cenizas otorgando luz a través de la cordillera.

Ella despertó y en tan sólo dos segundos, pensó y planificó todo lo que sería su día. Los sueños, podría salir a correr, a bailar, a disfrutar de la vida, anhelaba esa sensación, como todos nosotros. Esa libertad que el amanecer le tendía desde la ventana a través de los múltiples rayos de sol que rozaban su rostro.

Iría a buscar a su novio, saldrían, conocerían nuevos lugares y visitarían tantos otros que les eran especiales. Había soñado con él, por lo que le era fácil manejar pensamientos acordes a su sueño, es más, ella no sabía que parte de todo eso era un sueño y cual era real.

Abrió completamente los ojos. luego de ese par de segundos. La desilusión era inminente...

Era otro día como cualquier otro, no había nada en el mundo que le ofreciera libertad, y tampoco tenía novio... Había despertado del sueño.

No importa, a todos nos pasa lo mismo, pero hay que estar atentos. Vendrá el día en que todo sea real, en que nuestros sueños naveguen en el mismo torrente que nuestra realidad, ese día, ella se levantará del lecho a vivir.

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