domingo, 28 de junio de 2009

#0041: Temor y nostalgia


El miedo que sentía mientras entraba a la casa era tal, que mis pasos se veían temblorosos y torpes, la muchacha me hacía caminar tras de ella, parecía tener prisa, pues me jalaba con fuerza. Recorrimos varios pasillos y subimos por la escalera. Ya arriba, debimos recorrer un último pasillo, el más largo, ella me pidió que no hiciéramos mucho ruido, pero esa petición hacía que mi adrenalina creciera de tal manera que mi pulso cardiaco retumbaba en toda la casa.

La casa, aunque se veía deteriorada, parecía muy bien decorada, en este último pasillo, las paredes estaban tapizadas de fotografías familiares, dentro de las cuales yo aparecía frecuentemente. Ver esas fotos anudó mi garganta a tal punto que le pedí a la muchacha que se detuviera, cuando estábamos a pasos de llegar a la habitación de Dinora.

Ella notó que mis ojos se humedecieron, tomó mi mano y me dijo que la abrazara. En su regazo cálido encontré la cuota de consuelo que estaba buscando, pero no era suficiente. Había dado un paso muy importante, decidí pedir perdón, sin embargo los hechos retornaban a mi mente como flagelos tortuosos.

Luego de un momento, ella me tomó de la mano y me llevó a la habitación al final del corredor.

La puerta estaba entreabierta, la muchacha la empujó y ambos ingresamos a la habitación, yo presentía que la escena me produciría pena y sentía miedo de levantar la cabeza.

Lo hice y pude contemplar durmiendo, tendida en la cama, a Dinora, me sorprendí mucho al ver su rostro, parecía como si hubiesen transcurrido décadas desde que nos vimos en el centro comercial. Lloré mucho, sentía que había llegado en el momento preciso, probablemente no la volvería a ver. Debía decirle lo mucho que sentía todo lo ocurrido, recuperar el tiempo, aunque durase segundos.

Francisca, la muchacha, me contó lo difícil que habían sido los últimos meses, el cáncer ya había invadido múltiples órganos de su cuerpo, lo cual explica su rápido deterioro.

Dinora se movió, estaba despertando. Me senté en la cama, esperé a que ella abriera los ojos, luego le pedí a Francisca que nos dejara solos, era la hora de conversar con ella.

Sus ojos no parecían sorprendidos al momento del primer contacto visual, mas bien parecían complacidos de verme. Con mucho esfuerzo, me dijo:

-Esperaba a que vinieras.

-Espero que no sea demasiado tarde - dije entre sollozos.

-No, nunca es tarde.

Ella sabía que para mí no era fácil dar el primer paso, sin embargo permanecía en silencio al igual que yo. Me costaba empezar, era una jugada difícil, los minutos pasaban y ella no me quitaba la vista de encima. Yo trataba de elaborar frases improvisadas, pero sólo conseguía enredarme y tropezar en los mismos temas recurrentes en conversaciones sin sentido.

De pronto llegó a mí una valentía inesperada para poder comenzar a hablar, tomé su mano y la mire fijamente, pero ella quiso hablar también. Trató de ayudarme y trajo a mi memoria recuerdos que creía haber perdido, no pude evitar sentir nostalgia al volver al pasado por unos minutos.


lunes, 22 de junio de 2009

#0040: Esos años que no volverán...


A menudo mi abuelo solía decir aquella frase, aún recuerdo su voz en estos fríos días de invierno. Es verdad, no vale la pena que sigamos creyendo que los años dorados, esas décadas de bonanza y bienestar van a volver.

Yo no lo viví, pero espero representar bien el pensamiento de muchos...

No hay como esos días, en que la familia era lo importante, quien se casaba, estaba enamorado y se comprometía... Juraba amor eterno, estar en las buenas y en las malas, ser quien sostenga a los integrantes del círculo, ser amor y dar amor a quienes dio vida. Esos eran tiempos. Hoy, el concepto de familia se desvirtuó, para muchos, la familia es dormir con alguien o hacerse cargo de un hijo, eso no es familia, es culpa, irresponsabilidad.

En esos días, no había temor a que nos robaran, había confianza en las demás personas. En la actualidad vivimos entre ladrones, trabajamos para ellos y les pagamos a los timadores.

No hay derecho... En esos días, el dinero era necesario, pero no era lo único. Hoy vivimos en torno al metal y a sus derivados, luchamos en guerras por controlar monopolios que no nos otorgan ni una pizca de felicidad.

Aquellos días, cuando existían los sueños y nadie luchaba contra nadie, representábamos nuestras propias esperanzas, veíamos el futuro como algo lejano, disfrutábamos cada momento, éramos felices... Vivíamos, hoy sólo respiramos.

En esos días, le otorgábamos la importancia suficiente a una flor, a una sonrisa, a un "te quiero". En el presente, nos avergonzamos de esos gestos tan hermosos y que tantas satisfacciones nos podrían traer.

En aquel entonces existían las tradiciones y eran sagradas, cada familia se identificaba con sus propios ritos. Hoy toda nuestra existencia está ensuciada con blasfemias e idioteces.

Esos días de sana competencia, donde el deporte era deporte. No importaba ganar ni perder, sino dar lo mejor de sí, intentarlo con fuerza. Hoy, el afán de éxito no mide consecuencias, no se fija en nombres ni almas.

Esos años de boleros y tangos, de tardes de té y de tantas anécdotas, del campo, del trabajo, del esfuerzo, de lo merecido, de tantos recuerdos, de tantas historias, de dulce y agraz, de luto y dolor, de tragedia y risas, de vivir la vida.

Qué días aquellos... Ahora con mi copa en la mano, propongo un brindis. Brindo, queridos hermanos, por esos años que no volverán.

#0039: Yin-Yang


Es difícil ser un grupo de tres personas... Sin embargo he de aprovechar esta oportunidad para excluirme del grupo y honrar a dos grandes personas que han estado conmigo en momentos muy importantes de mi vida.

Es imposible abarcarlos por separado, sería injusto, porque ambos juntos son perfección, no existen para mí individualmente.

Por un lado tenemos al Yin, es un ser muy especial, lo conozco desde hace mucho tiempo y somos prácticamente hermanos, muchos de los mejores momentos los he compartido con él, y aunque tenemos diferencias, entre nosotros siempre nos perdonamos. Probablemente, su personalidad no sea de las mejores, es muy tímido, pero si no fuera de ese modo, probablemente no lo querría tanto como ahora. Es sensible, casi tanto como yo, talentoso a diferencia de lo que muchos piensan y muy inteligente, basta preguntárselo a él para poder hacerse una idea del concepto.

Por otra parte, tenemos al Yang, fiero, apasionado y directo. Gracioso, pero muy cambiante, es necesario quererlo para entenderlo, no me imagino los días sin él, me hace reír y ese es su mayor talento, lamento no haber aprovechado su inmensa capacidad espiritual para refugiarme, pero yo soy así.

Ahora bien, la mitología nos puede contar un poco más de esta relación tan particular, según el Feng Shui; sigamos los siguientes principios:


1.-El yin y el yang son opuestos. Todo tiene su opuesto, aunque éste no es absoluto sino relativo, ya que nada es completamente yin ni completamente yang. Por ejemplo, el invierno se opone al verano, aunque un día de verano puede hacer frío y viceversa. - Son distintos, y eso lo hace todo más ágil y dinámico, los días se pasan volando y me divierto cuando chocan por sus diferencias, sin embargo tienen puntos comunes de interesante análisis.

2.-El yin y el yang son interdependientes. No pueden existir el uno sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche. - No sé si entre ellos ocurrirá lo mismo, pero tal como decía antes, por sí solos cojean, mientras que juntos son una combinación explosiva, capaz de todo.

3.-El yin y el yang pueden subdividirse a su vez en yin y yang. Todo aspecto yin o yang puede subdividirse a su vez en yin y yang indefinidamente. Por ejemplo, un objeto puede estar caliente o frío, pero a su vez lo caliente puede estar ardiente o templado y lo frío, fresco o helado.
- Son demasiado complejos, hasta tuve que recurrir a la mitología para poder definirlos con mayor claridad, son seres humanos y están divididos en millones de aspectos, y estos en gamas y matices, en conclusión son una variedad de amigos a prueba de todo.


4.-El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang). - Complicados, cuando chocan, pareciera que todo ese equilibrio se nos escapa de las manos, sin embargo, no entiendo cómo lo hacen, pero se mantienen estables, lo que me garantiza un buen paso a mí también. Sus diferencias los hacen perfectos ante mi punto de vista. Todas mis necesidades están cubiertas.

5.-El yin y el yang pueden transformarse en sus opuestos. La noche se transforma en día, lo cálido en frío, la vida en muerte. Sin embargo, esta transformación es relativa también. Por ejemplo, la noche se transforma en día, pero a su vez coexisten en lados opuestos de la tierra. - Muchas veces nos ha ocurrido que los roles se invierten, el Yin tiene su momento de personalidad, o el Yang se vuelve tímido, que sé yo. No dejan de sorprenderme, son una experiencia inolvidable.

6.-En el yin hay yang y en el yang hay yin. Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera. - Por supuesto, tienen partes afines, no podía ser de otra manera, aunque es muy raro cuando están de acuerdo, es porque tienen la madurez suficiente para dejar de lado sus diferencias y ponerse a trabajar en equipo con un objetivo común.


Para concluir me gustaría decir que esta dedicatoria la envío con todo el cariño del mundo, lamentando los malos momentos y esperando, por supuesto, que vuelvan los buenos, porque nos hace falta.

#0038: El poder


En la cúspide de toda sociedad, se encuentran quienes ejercen el poder. Muchos de ellos, gracias a la democracia, han sido escogidos por el propio pueblo, para que les representen. No obstante, existen muchos de ellos que buscan el poder para manipular y dominar como en un juego de ajedrez.

Para muchos esto no significa un inconveniente, sin embargo hay quienes creemos en el verdadero poder, el que no pretende ostentar.

Es lógico que repudiemos esta suerte de tiranía que no veíamos desde hace tantos años.

No podemos interpretar este concepto a la ligera, es necesario que tomemos en cuenta algunos factores que influyen en su desarrollo.

El afán de poder, surge desde una carencia, una necesidad afectiva, muchas veces producida por una pérdida.

Este fenómeno sicológico se explica de la siguiente manera; como seres humanos, muchas veces nos consideramos mejores que los demás. Nos atribuimos roles que no son propios de nuestra naturaleza, y ese pensamiento nos hace sentir perfectos, intocables.

Mas, el destino es es sabio, sabe hacer las cosas, nos arrebata lo que más amamos, entonces surge la inquietud. "Si soy fuerte y bueno en lo que hago, si me considero intocable y perfecto, ¿Por qué no puedo evitar esto que está pasando? ¿Hasta dónde llega mi poder? ¿Es realmente poder?"

Desde ese minuto, el rencor se apodera de nuestras vidas. Entonces recurrimos al poder para pisotear a los demás, para hacerles sentir ese amargo sabor en la boca, el dolor.

Como vemos nuestros sueños derrumbados, buscamos que los demás pierdan los suyos también, en ese sentido y tomándolo del modo más frío, estamos haciendo un bien a largo plazo.

Pero ese deber no nos corresponde, ¿Quiénes somos nosotros para determinar los sufrimientos y desilusiones de los demás? No somos nada. En el viento nos perderemos cuales granos de arena en la ráfaga. En el aire moriremos cual suspiro en la alborada.

Cuántos siglos nos ha costado entenderlo.


"Vivo, mato, ejerzo el poder delirante del destructor, comparado con el cuál del creador parece una parodia." (*)


Calígula es un ejemplo claro de este punto de vista, es deber del pueblo aceptar su decisión, no puede ser de otra manera, no ha sido escogido, no hay elección en ello. Calígula aprovecha la situación, para ejercer su poder delirante y asume que es destructor. Es irónico, pero no tonto, conoce a la perfección los riesgos que corre. Calígula comprendió que el amor no trasciende en el tiempo, menos después de la muerte. La única manera de trascender es hacer sufrir y que le recuerden por su barbarie. Marcado por el capricho, el poderoso que desea la luna, no la pudo conseguir, pero es alguien fuera de este mundo, es inmortal. Inmortal mientras viva en el recuerdo madurado en lágrimas de quienes hizo sufrir y abrir los ojos.

Hemos avanzado desde Roma, encontrando falsas soluciones y luces de esperanza, pero el poder siempre ha girado en torno a los mismos individuos, caprichosos como ningunos, tales como el mismo Calígula.

Siglos y siglos de constante cambio y sin embargo no hay evolución.


(*) Calígula, Albert Camus

#0037: La loca


Ella pasea por las calles, no vaga, hace lo que cualquier otro mortal hace. Hace las compras, da vueltas por el parque y otros tantos lugares gratos para ella. Sin embargo, luego de la muerte de su hijo su vida cambió para siempre...

Hubo un tiempo en que no salía, ni dormía, casi no comía, pero la pena era el mayor motivo para estar viva y cuidarse. Prometió honrar la memoria de su hijo hasta que la muerte decidiera acogerla en su lecho de cenizas.

Luego de cumplir su luto, decidió salir por primera vez en mucho tiempo. Pero más importante que eso, ella se propuso cambiar su vida y tratar de hacer más amena la de los demás.

La ví pasar el otro día, la gente se alejaba de ella, me causaba mucha pena verla acercándose a las personas sin recibir respuestas amables. Se acercaba cada vez más por la acera donde yo transitaba. Yo no sentía miedo, mas bién inquietud por saber que es lo que tanto asusta a la gente.

Llegó el momento y ella se detuvo a mi lado.


-Buenas, joven. Que Dios lo bendiga - esas fueron sus palabras.


Me sentí tremendamente feliz y pleno de vida. Así que contesté:


-Gracias, es usted muy amable, que Dios la bendiga también.


Le otorgué mi mano y vi en sus ojos un pequeño brillo, sonrió y continuó su camino por la acera de enfrente.

Me fui a mi casa pensando en las muchas oportunidades en que nos sentimos dueños de la verdad, o cuando actuamos por necesidad. Perdemos nuestra espontaneidad, nos convertimos en un número más en la larga acera de la vida, nos olvidamos de las necesidades de los demás y éste era un claro ejemplo. Muchos se rehusaron a dirigirle la mirada, por temor a ser atacados por esta mujer. Y... ¿Qué hay de malo en un saludo?

Lo único que necesitaba esa pobre mujer era ser escuchada, sentir que estaba mejorando la vida de alguien, por muy pequeño que fuera el gesto.

Es que hoy en el mundo todos deberíamos estar locos, la locura es parte de nuestro ser, pero sentimos miedo de explotarla. Yo creo que deberíamos pensar un poco más antes de catalogar de "loco" a alguna persona. Más en este caso, ella fue considerada loca, mas fue la única con la suficiente cordura para comprender el mecanismo de la sociedad y voltearle la mano. La única con la suficiente valentía como para romper el hielo sin conocerme.

domingo, 21 de junio de 2009

#0036: Ira


IRA (del latín ira)

1.-Pasión que mueve a indignación y enojo.
¿Pasión? Sí, pasión. Es esa llama interna que prendemos poco a poco, se alimenta de nuestra rabia, del rencor y el resentimiento. Nos hace alucinar, sacar conclusiones apresuradas, actuar sin sentido ni criterio y tantas otras cosas. Cuales toros, arremetemos con todo ante quien se nos aparezca en frente, intervenga o no en nuestros planes. Produce ceguera, nos es imposible ver la realidad cuando estamos bajo la influencia de la ira.

2.-Deseo de injusta venganza.
Cuando nos encontramos en un trance iracundo, muchas veces creemos ver enemigos donde no los hay. Antes mencionaba que es prácticamente imposible extinguir la llama de la ira, mas nuestro cuerpo siente la necesidad de descargar la fuerza de la furia en un ser, que consideramos inferior. Mas allá de si la agresión es física, verbal o psicológica, es importante mencionar que nos manejamos siguiendo nuestros instintos, no existe racionalidad en ello.
3.-Deseo de venganza conforme a orden de justicia.
La utilización de la palabra "justicia", corresponde en este caso a una visión subjetiva de la realidad, es decir, nuestra realidad. Lo que nosotros consideramos justos y que muchas veces no corresponde a las necesidades de los demás ni al bien común. El individuo que siente la ira, no piensa en los demás, en construir vínculos, por el contrario, siente deseos enfermizos por destruir.
4.-Repetición de actos de saña o venganza.
Saña... Qué fácil es, cuando sentimos rencor, aprovecharnos de la situación y descargar la ira de forma reiterada en una sola persona. Es simplemente una señal de cobardía, nos sentimos indefensos, pero reflejamos ese temor en los demás, aduciendo siempre al pasado, de este modo, cubrimos nuestras faltas, atribuyéndolas innecesariamente a quienes queremos lastimar.

Él no solía actuar tan violentamente, pero la rabia pudo más, tomó un cuchillo y sin dudar, en tan solo un par de minutos, otorgó más de 10 puñaladas en puntos vitales de su cuerpo de mujer. No existían motivos aparentes, sin embargo él tenía una razón poderosa, ella le había colmado la paciencia.

"Sepan esto, mis amados hermanos. Todo hombre tiene que ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo tanto, desechen toda suciedad, y esa cosa superflua, la maldad, y acepten con apacibilidad la implantación de la palabra que puede salvar sus almas."
(Sntg 1: 19-21) (Traducción del Nuevo Mundo).

¡Calla, lobo maldito! consúmete interiormente por tu propia rabia. El Inferno, Canto 7, línea 8,9

#0035: Funerarias Guzmán


La muerte no ha significado jamás tristeza para ellos. Al contrario, les causa felicidad trabajar con el dolor de los demás y no es que sean morbosos, es que aman su trabajo como cualquier otra persona. Aunque sean colegas de la muerte.

La familia Guzmán, desde hace 3 generaciones, se dedica al negocio funerario.

La primera de ellas, comenzó con muy pocos recursos, contaban únicamente con la mano de obra de algunos familiares y un par de carrozas improvisadas. Descubrieron que era un negocio redondo, pues en una ciudad tan grande y con tan pocos servicios similares, era inevitable llenarse de deudos que solicitaran del trabajo de los Guzmán.

La segunda generación, supo invertir lo que ganó la primera, y para honrar la muerte del abuelo realizaron una gran fiesta, todos los gastos funerarios fueron cubiertos por ellos, como era de suponerse. El jefe de la familia tuvo la suya propia y continuó con el negocio, como una tradición.

La tercera y actual, está dirigida por una mujer, nada ha cambiado, ella sabe que es una responsabilidad muy grande y que tiene que hacerlo bien, para no mostrarse débil en comparación a los hombres de la familia.

Es tiempo de crisis, muchas veces le han propuesto cerrar la funeraria, pero es en esos momentos cuando más recuerda a su padre y a su abuelo, a esa tradición hermosa que construyeron con esfuerzo y sacrificio.

Es su sueño, continuar con el negocio, heredarlo de generación en generación. He ahí lo importante, los sueños de su vida están representados en esa funeraria, no importa el rubro, es la constancia y la fortaleza lo que hacen que cada día pueda administrar mejor la oficina.

Ahora toda la familia participa, desde carpinteros hasta choferes, toda clase de oficios, conjugados en un solo trabajo.

Lo reitero, para ellos es completamente normal, han convivido con el dolor ajeno y lo seguirán haciendo, porque no hacerlo sería su dolor también.

sábado, 20 de junio de 2009

#0034: Admiradora secreta


Me imaginaba que el amor era simplemente aire, energía, una invención. Un tema cliché del cual hablar para poder llegar de mejor manera a la mente de quienes me prestan atención.

Sin embargo, hace un tiempo me he dado cuenta de que el amor es más que eso. Es más que un tema, que un ámbito. No se puede abarcar desde un sólo punto, sino que hay que tomar en cuenta millones de criterios para poder tan sólo comenzar a hablar de él.

La vida nos sorprende en ocasiones, y yo no fui la excepción, me llegó el amor y estaba tan cerca que podía respirarlo sin darme cuenta.

Todo comenzó cuando recibí un regalo en la puerta de mi casa, era un corazón de peluche, muy grande. Más que sentirme sorprendido, fue una sensación muy grata, no quise hacerme preguntas, sólo disfruté el momento.

Junto al corazón, había una tarjeta, como en las películas: "Te ama, tu admiradora secreta".

Eso si me impactó, yo pensaba que era un regalo de cumpleaños atrasado, o cosas por el estilo, pero me resigné a la idea de que alguien me amaba, fuera quien fuera.

Los días pasaron y seguía recibiendo regalos, la situación cambiaba, no era que no me gustara, pero me sentía mal por no saber quien era ella.

Suponía cosas, pero eran solo eso, supuestos. Habían muchas candidatas, estaba asustado, unas me gustaban más, otras menos, pero me urgía saber quien era.

Un día, mientras pensaba, vino a mi mente la más sospechosa de todas. ¿Cómo no lo había pensado antes? Era muy obvio, ella siempre me miraba de una manera extraña, pero jamás había pensado siquiera en ser su amigo.

Aunque, el mayor descubrimiento vino después, ella me gustaba también. Quizás es que me faltaba compañía... Sea como sea, había tomado una decisión, no quería esperar más.

Al otro día, fui donde estaba ella, me acerqué, la miré, la tomé por la cintura y le dije:

-Yo también...

Estaba muy nervioso, pero yo soy así, saco fuerzas desde el temor y ataco, sin importar las consecuencias.

Ella entendió el mensaje, nos miramos durante mucho tiempo. La gente que había alrededor nos miraba y murmuraba. Pero para mí eso era una estupidez, en ese momento sólo estaban sus ojos y los míos.

Y en una ráfaga de pétalos y estrellas, posé mis labios sobre los suyos y nos besamos apasionadamente, como si lo hubieramos planeado. Ambos gustamos de ese beso, que hasta el día de hoy me trae recuerdos muy gratos y emotivos.

Ahora sé que el amor es eso. Todo y nada.

miércoles, 17 de junio de 2009

#0033: Teoría del amanecer


Era el momento de despertar y... ¿Quién era? No existen respuestas a esa hora, es el momento donde todo carece de sentido para él, para todos.

Al amanecer, no hay recuerdos ni resentimientos, rencores ni intrigas, menos culpabilidad. Sólo hay letargo y esperanzas mudas en la conciencia, el amanecer es el comienzo, es el momento en que se pueden fusionar cosas demasiado incompatibles, tanto que no se puede creer.

El amanecer presenta nuevas oportunidades para todos, nos permite comenzar desde cero para poder realizar de buena manera nuestras vidas.

Quiero referirme en especial a ese momento, que dura un par de segundos, donde confundimos sueño y realidad. Creemos que la fantasía puede ser real, y muchas veces nos preguntamos si en realidad fue un sueño. Es ese minuto el especial, cuando no recordamos que tenemos memoria, cuando estamos en blanco, manteniendo intacta nuestra voluntad.

Ese fenómeno místico es realmente inexplicable, tal como la escencia humana misma. A pesar de todo lo anterior, una parte de nosotros necesita enfermamente el amanecer, porque nos aleja dos segundos de la vida real, de los problemas y preocupaciones, y todo aquello. Es nacer de nuevo, cada día. Nacer sin pecados, nacer sin temores ni rencores. Mas esa sensación se puede disfrutar sólo esos dos segundos, nada más. Luego de eso, todo vuelve a ser normal. El ave fénix retoma su vuelo, para morir de nuevo en la noche y resucitar de sus cenizas otorgando luz a través de la cordillera.

Ella despertó y en tan sólo dos segundos, pensó y planificó todo lo que sería su día. Los sueños, podría salir a correr, a bailar, a disfrutar de la vida, anhelaba esa sensación, como todos nosotros. Esa libertad que el amanecer le tendía desde la ventana a través de los múltiples rayos de sol que rozaban su rostro.

Iría a buscar a su novio, saldrían, conocerían nuevos lugares y visitarían tantos otros que les eran especiales. Había soñado con él, por lo que le era fácil manejar pensamientos acordes a su sueño, es más, ella no sabía que parte de todo eso era un sueño y cual era real.

Abrió completamente los ojos. luego de ese par de segundos. La desilusión era inminente...

Era otro día como cualquier otro, no había nada en el mundo que le ofreciera libertad, y tampoco tenía novio... Había despertado del sueño.

No importa, a todos nos pasa lo mismo, pero hay que estar atentos. Vendrá el día en que todo sea real, en que nuestros sueños naveguen en el mismo torrente que nuestra realidad, ese día, ella se levantará del lecho a vivir.

#0032: Parábola del candado


Cuando bajó de su trono celestial me vio solo y triste, debe ser por eso que levantó mi cabeza, me acarició y me mostró el camino hacia la verdadera felicidad, una gran puerta al fondo del jardín.

Me dijo que la paciencia sería la clave.

Sin duda me sorprendió su obsequio, tan simbólico y lleno de misterio, amaba ese regalo, la felicidad a tan sólo unos pasos, parecía muy fácil.

Corrí raudo hacia la puerta, para mi sorpresa, al estar ante ella reparé en que estaba bloqueada por un pequeño candado cerrado. Me desilusioné de Él... ¿Qué clase de regalo es ese?

Pero recordé sus palabras acerca de la paciencia, me calmé y comencé a esperar, después de todo, si pude postergar mi felicidad por tantos años, no encontré la diferencia en esperar un poco más.

Mi vida entera tuvo por propósito encontrar la felicidad y ahora aún espero alcanzarla, pues el candado sigue cerrado. A veces pienso que la llave la tengo guardada en algún lugar y que mi ceguera me impide ver la realidad, sea cual sea el caso, aún espero.

Y ahí está la felicidad, espero día tras día y sólo el hecho de saber que tras esa puerta está lo que siempre he soñado, me hace despertar cada día con una amplia sonrisa de satisfacción.

Tengo paciencia y fe, mas no se como ocurrirá todo... Porque se que va a ocurrir, Él no miente ni hace promesas en vano, su palabra es divina, y con eso me basta para confiar en lo que Él depare para mi vida.

Es un candado muy frío, yo creo que no le basta con el calor de los rayos del sol, si tan sólo pudiera hablar.
Puede que un día llegue y el candado esté abierto por arte de magia y pueda revelar los secretos que se hallan ocultos tras la puerta.

O puede que el tiempo haga que el hierro se corroa y el candado caiga por su propio peso, rindiendo su guardia ante mi paciencia.
Ese es mi mayor anhelo. No se trata de abrir la puerta, sino de vencer al candado para lograrlo. En este minuto, esa cerradura actúa como coraza de mi propia felicidad...

Dios nos da las oportunidades suficientes y justas para que podamos desarrollarnos, nos otorga los candados, pero no nos da las llaves. Somos lo suficientemente fuertes como para determinar cual es nuestro camino a la felicidad. Cualquiera que este sea, nos será difícil llegar a su fin, pero vale la pena intentarlo y equivocarse sobre la marcha.

Por lo pronto, despertaré cada dia con la misma sonrisa y me dirigiré a revisar si el candado sigue ahí, cerrado como ayer. No vale la pena que ocupe la fuerza, seguiré el consejo y tendré paciencia, mañana será otro dia.

martes, 16 de junio de 2009

#0031: El primer encuentro


Ya sabiendo su dirección me encaminé tan pronto como pude, después de todo, no había tiempo que perder. Ya no importaba que haría estando allí, lo que en realidad era importante, eran mis ganas de verla y poder conversar directamente con ella, cosa que no había hecho, ya que la conversación de dos minutos en el centro comercial no servía como diálogo efectivo.
A medida que me acercaba a la calle de destino, palpitaba más rápido mi corazón, no cabía de emoción e incertidumbre. Cada segundo que avanzaba me acercaba más a la verdad y, por qué no, al perdón.
Reconocí la calle y comencé a buscar el número de la residencia, que había anotado en un papel donde ya casi no reconocía la letra, pues lo mantenía presionado con mis manos, sudorosas por la angustia y las ansias.
Llegué a la casa, debo admitir que estuve media hora afuera, tratando de tranquilizarme y de ensayar que le diría a mi tía cuando pudiera hablar con ella. Fue un momento de reflexión y quietud, no me sentía preparado aún cuando escuché un ruido desde dentro de la casa.
Una muchacha, joven y muy atractiva salía de la casa. No alcancé a esconderme, así que ella se acercó y me preguntó:

-¿Deseas algo?
-Este... ¿Tu vives aquí? - pude pronunciar, no sin poco esfuerzo.
-No, yo cuido a la señora que aquí vive, soy la hija de la vecina. - aclaró.

Quedé estupefacto, era la misma niña que había hablado conmigo por el teléfono. Me aterrorizaba aún más el hecho de haber pensado que esa joven tenía 6 años o algo así.Estúpidamente, me sentí en confianza y le dije:

-Yo hablé contigo por teléfono hace un rato. ¿Recuerdas?
-Ah, eras tú. Por algún extraño motivo, sentí tu voz más ronca que ahora. - dijo, dejándome en claro que ella no era la única que daba la sorpresa.
-¿Ah, si? No importa. ¿Está la señora? - pregunté.
-Sí, pero no puedes pasar a verla. Luego de que llamaste, la señora se enojó un poco, y la entiendo, le cortaste el teléfono. Se sintió mal y se recostó a descansar. - me dijo con cara de rencor falso.
-Oh...Lo siento, ella debe sentirse muy mal, porque está la mayoría del tiempo en cama.

Hubo un silencio aterrador, en un par de minutos, ninguno de los dos pronunció palabra alguna, hasta cuando ella hizo un ademán extraño, que no entendí.
En ese momento, ella comenzó a llorar desconsoladamente y entre sollozos me dijo:

-Ella no está bien, va a morir. No sabemos cuando, pero no queda mucho tiempo.

Por algún motivo, yo me acerqué y ella también. Se apoyó en mi hombro y lloró un buen rato, vi sus ojos, hermosos cuales lagunas de agua cristalina y su cabello dorado me cautivó, sin embargo no podía fijarme en su inmensa belleza en ese momento. Por lo cual, la aparté de mí un instante, aún lloraba. No sabía que hacer, luego de meter mi mano en el bolsillo de mi pantalón, encontré el pañuelo que me había dado la ancianita. Se lo entregué y dejé que lo conservara.

-Aún no me dices quien eres y que haces aquí.

Le dije mi nombre y ella se sonrojó, me fijé en que se sorprendió, fue una sensación rara para mí, cambió su tono de voz y me dijo:

-En ese caso... Ven, pasa adelante.

#0030: Desahogo


No lo entendío entonces y no lo entiende ahora. Toda esa rutina, la costumbre y el cansancio terminaron por destruir su paciencia y acabar consigo. Cuanto más se acercaba a los logros, más lejos estaba realmente, estaba cegado por el afán de éxito... Que confuso es todo esto.

Abrió los ojos, aún estaba allí, en la misma posición, pero se sentía diferente, era otra persona. No era para menos, acababa de quebrar sus esquemas, salió de la vida mecanizada y volvió por unos minutos a la verdadera vida. A esa vida plena de sentimientos, de errores y aciertos, pero muchos más errores. Olvidó cuan feliz era equivocándose, que con todos esos errores, aún existían para él una inmensidad de oportunidades.

Mas luego de unos segundos, sintió necesidad de volver a la máquina, dejó el campo entonces, debe ser que su nuevo ser no estaba adaptado para recibir el amparo en tal cantidad, se volvió un autómata más, capaz de resistirse a la nobleza más grande, la de la tierra. Ese pequeño desahogo era necesario, lo hacía cada día y juraba en vano que no volvería a hacerlo. Mas sus múltiples cansancios y quebrantos lo manejaban en una suerte de "piloto automático" a aquel lugar donde podía llorar y regar el suelo que luego albergaría sus rodillas cansadas una y otra vez. Juró también ese día.

No mucho después, al día siguiente, se hallaba en la misma situación, arrancaba de la ciudad para sentir el latido de sudor y trabajo que ofrecía amablemente esa tierra.

Debía hacerlo rápido, corría el riesgo de acostumbrarse... Tomó su auto, avanzó kilómetros por la carretera, salió de la ciudad hasta llegar a la zona rural, estando allí, se estacionó y bajó del vehículo. Allí estaba el espacio, que aunque reducido, era ideal para su ritual. Sí, ya era para él un ritual, lo hacía por reflejo, ante cualquier dificultad.

Antes, hubiera vigilado que nadie lo viera, pero ahora poco importaba, después de todo, su necesidad era lo único importante...

Miró hacia el cielo, dejó caer sus brazos y se cayó de rodillas al suelo enlodado lanzando un grito de llanto desconsolado, que se escuchó hasta el fondo de su propia alma, y aún así, seguía siendo mudo en comparación a sus verdaderos deseos de gritar.
Calló, miro al suelo y apoyó sus manos en la tierra, luego de eso, se sintió en paz, así que cerró los ojos.

jueves, 11 de junio de 2009

#0029: Maleza


Dime... ¿Quién eres? Pensé que lo sabía, pero hoy sólo me quedan lagunas mentales de amargas lágrimas que ahora vierto sobre estas lineas. ¿Fui yo acaso quien falló? Dímelo tú. Ahora eres para mí un agrio recuerdo que espero no me persiga más.

¿Cuántas veces te lo pregunté? Y... ¿Cuántas veces me mentiste al contestar? Que perversa eres, eso es lo que soy para tí... un juego, una vil entretención, y ya me gastaste... y ahora... ¿Te vas a deshacer de mí?

Pues bien, lamento tu decisión, y juro que no seré yo quien pierda esta vez, después de todo... ¿Qué me queda por perder? Ya no tengo vergüenza de decirte cuanto repudio tu forma de ser... ya no te necesito y lo sabes. ¿Temes? Por mí, excelente. Ya era hora de que te tocara sufrir, y créeme de que lamentarás lo que has hecho.

Mientras más subías, menos te importaba la altura. Ahora caerás de bruces al suelo y ten cuidado, no dejes que tu sangre manche el suelo de selva virgen, que es lo único que me queda.

Te maldigo y lamento hacerlo, ya que es la sensación más amarga que podemos tener. ¿Sonríes aún? Es tu máscara, yo lo se. Mas no importa cuanto rías ahora, porque cuando extiendas tu mano suplicando perdón, encontrarás indiferencia en el mundo.

Eres maleza, bella, plena de vida, pero nada bueno puede nacer de tí, todo lo malo parte de tus entrañas y muere en tu boca, plena de inocencia que has manchado con injurias y mentiras.
¿Aún ríes? Qué ilusa eres si piensas que te voy a perdonar, como tantas veces, lamento decirte que eso ahora es tarea de Dios, y no te preocupes, Él te va a perdonar. Pero si de mí se trata, no me busques ni me tientes, porque ahora ya cambié, y no hay nada que puedas hacer, me quité la venda de los ojos, lo lamento mucho.

¿Ya no ríes, verdad? Eso pensaba... Te odio y... Que gran paradoja es la vida, te odio más que a nadie y fuiste a quien más amé.

martes, 9 de junio de 2009

#0028: El perdón


Para quienes nos consideramos cristianos, el perdón sólo puede ser otorgado por Dios. Sin embargo, nos resulta satisfactorio otorgarlo y que nos sea cedido.

Lo pedimos aún en las situaciones más absurdas, pero nos hace sentir muy bien la sonrisa de la otra persona diciendo "no hay problema".

Recuerdo a un ser inocente que cayó en las bajezas y trampas de una mujer perversa, no era su intención, pero no pudo callar y pecó por error, traicionó la confianza del ser que más había querido.

Sólo Dios juzgará si la culpa es de la víbora, de la manzana misma o de quien la muerde.

Se quedó en silencio, pero fue torpe y ante la primera sospecha, no encontró más salida que mentir, pero no mintió por maldad, sino por miedo.

Se mordía los labios por decir la verdad, pero perpetuó el silencio largo tiempo.

Mas luego de algunos meses, mientras viajaba decidió romper su silencio, descubrió que seguir mintiendo lo hundiría para siempre.
Mas allá de la mentira y el engaño, primó su buena voluntad y sus ganas de continuar en la competencia de la vida. Descubrió que decir la verdad era la verdadera única solución, si es que quería mantenerse vigente ante quienes amaba.
Como era de esperarse, el instinto humano de quienes lo rodeaban hizo que pudiera obtener la gracia divina que antes mencionaba.
Fue perdonado y se sintió bien, ahora sabe que no debe dejarse seducir por el engaño y las luces de la mentira.

En conclusión, tal como dijo Jesucristo: "Perdónalos, Señor. Porque no saben lo que hacen". Es justo perdonar aquellos errores que se cometen accidentalmente, pero se necesita aún más nobleza para perdonar los intencionales. "Errar es humano, perdonar es divino". (*)
Somos seres humanos y nos equivocamos, pidamos perdón y perdonemos también cuando sea necesario. Es la única forma de acercarse a lo divino, perdonando. Porque perdonar es amar.
(*) W. B. Pope