miércoles, 13 de mayo de 2009

#0021: Tras sus pasos

Entonces, corrí a buscarla, pero me detuve muy pronto. Me sentí ridículo, estaba en medio de la calle en dirección desconocida a buscar quien sabe que cosa, no tenía idea de donde estaba ella ni nada por el estilo.
-¿Qué hago ahora? - Pensé.
Volví a mi casa, pensé millones de opciones, hasta que se me ocurrió buscarla en la guía telefónica. Desesperado, como si el mundo se fuera a acabar, tomé la guía residencial y busqué su apellido, asumí que vivía sola, que no se había vuelto a casar, en fin, muchas cosas.
Encontré cerca de 20 personas con el mismo nombre y apellido, tomé mi celular y aún más desesperado, comencé a llamar a todos y cada uno de esos números.
-¿Y si me contesta ella? - Volví a pensar.
Decidí llamar a todos y cuando alguien contestara, permanecer en silencio hasta captar el tono de la voz, así la reconocería de inmediato.
Llamé a todos los números, en los primeros me contestaron hombres, por lo que deduje que no se trataba de la casa de ella, luego hubieron algunos números que estaban equivocados, otros que eran producto de errores en la guía telefónica, hubo un número en que no hablaron al contestar, y los últimos fueron los más confusos, las voces eran muy similares, cerraba los ojos y podía distinguir diferencias mínimas en aquellas voces femeninas.
Se habían acabado los números, pero yo no había logrado conversar con ella, de hecho no quería hacerlo, sólo quería saber cual era su número para determinar su dirección.
Me quedé callado más de 20 minutos, recordé aquel intento en que no me hablaron...
-¿Qué pasa si está esperando lo mismo que yo? - Dije.
Era muy probable que ella esperara a saber quien la llamaba, si así era entonces quedaba la remota posibilidad de que pudiera hablarle.
Marqué el número y esperé nuevamente, una vez que me contestaron, tomé la iniciativa...
-¿Aló?... - Susurré.
-¿Aló? - Respondió una voz muy aguda.
-Busco a la señora de la casa. - Fingí mi voz.
-La única señora que vive aquí es mi vecina, mi mamá y yo la estamos cuidando, ella está enferma. - Dijo.
Sentí que la persona que me hablaba tenía 6 o 7 años.
-Si quiere le pido a mi mamá que hable con usted, señor - Propuso de manera gentil.
-No, gracias. ¿Estás segura de que Dinora no puede acercarse? - Pregunté.
Al pronunciar su nombre, me tembló todo, sentí que una parte de mí estaba pudriéndose.
-¿Cómo, usted la conoce...? Espere un momento.
Escuché que la niña gritó:
-Señora, es para usted. Es alguien que la conoce. - Dijo, mostrándome que ella si estaba disponible para hablar.
A través del teléfono escuché los pasos de la señora que se acercaba, todo ocurrió en cámara lenta, fue eterno esperar a que ella tomara su teléfono para hablar. De pronto la espera terminó, sentí que ella se demoró en poder hablar sin jadear.
-¿Aló? - Pronunció, casi sin que la pudiera oír.
A pesar de que su voz se notaba demacrada, corroída, desgarrada, a pesar de todo eso, colgué el teléfono tan rápido como pude.
Era ella.

1 comentario:

  1. tay subiendo historias como loko...
    osea yo espero k sea imaginaria pork lo k es a mi no me llamai ni porsiaka
    q onda? yo que te kiero como a un hermano
    jajaja es broma
    llamame no t voy a esperar toa la vida
    Besos
    Fran

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