domingo, 10 de mayo de 2009

#0018: La memoria emotiva

No es fácil, menos para el que no es actor, recurrir a la memoria emotiva. Es un recurso utilizado en el teatro para otorgarle mayor grado de realidad al llanto o la sensación de angustia. Sin embargo, hay que admitir que sólo los grandes maestros de la actuación lo saben ocupar con cautela y saben, además, diferenciar la realidad de la ficción.
A los ojos de los demás puede parecer morboso, tener que recordar un hecho triste para llorar, pero todos lo hemos hecho, conciente o inconcientemente. El actor es marioneta, se ve manejado por la historia, por el público y por el ambiente, son pocos los que pueden dejar de llorar una vez iniciado el proceso, la sensación es amarga y dolorosa.
Recuerdo a un actor que, incluso estando fuera del escenario, quizo hacer un amago de llanto para librarse de una responsabilidad, pero al minuto de estar llorando, no pudo detenerse, era inútil tratar de arrancarse de las garras de la emoción. Él descubrió que no había llorado jamás por los hechos tristes que habían ocurrido en su vida. Por este motivo, lloró todo un día y toda una noche, botó todas aquellas lágrimas que tenía guardadas. Se lo merecía, sin duda, quizo jugar con las emociones de los demás, pero todo resultó en contra de él. Ahora busca el perdón, con sus amigos y familia.
Ahora mi pregunta es, si todos vivimos en torno a nuestras penas y quebrantos ¿No es una suerte de memoria emotiva permanente?
Avanzamos un paso y retrocedemos tres, hemos solucionado un problema y caemos nuevamente en la pena de cosas que ya ocurrieron, que ya se solucionaron y de aquellas que no tienen solución aparente.
"Mis alumnos me preguntaban ¿Qué sentido tiene vivir, si
nuestras vidas giran en el eje de los sufrimientos?
A lo que yo
contesté: Siempre me hice la misma pregunta, pero descubrí que hay personas
maravillosas a mi lado, entonces concluí que la vida es demasiado
corta,
y si la quiero vivir, la voy a vivir amando.
" (*)

En conclusión, vivir es sufrir también, la diferencia está en mirar de frente a los problemas y sonreír, después de todo, hay un Dios en las alturas y un hombro amigo en el cual apoyarse cuando lo necesitamos, teniendo eso, seremos buenos actores y manejaremos la memoria emotiva como a una marioneta, y no al revés...
(*) Anónimo

2 comentarios:

  1. Al fin un cambio!!!........no es que los anteriores no me gustaran al contrario; pero me es buesimo que por fin haya algo de luz y esperanza en tus historias.... "Mas alla de toda pena siento que la vida es buena"....no se si lo has escuchado por ahi....
    ya espero la 19, cuidate....

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  2. opino lo mismo ke la jeni... y me gusto esta historia.. creo sentirme identificado en parte
    creo ke me he perdido de muxo estando sin leer tu blog :P

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