viernes, 8 de mayo de 2009

#0016: Hasta que la muerte nos reúna


Ambos se conocían hacía tiempo ya. Estefanía, por su parte, siempre fue una mujer alegre, optimista, con visión clara de lo que el mundo le entregó, decidida a salir adelante como fuera, con la mente pensando siempre en el futuro y en como hacer el presente grato para los demás.
Alejandro, en cambio, tuvo que soportar tropiezos y caídas, en innumerables ocasiones, sin embargo fue un ejemplo de esfuerzo, no hubo caída de la cual no se levantara airoso.
Ambos compartían tiempo juntos y no existían secretos mayores de parte de ella hacia él, por el contrario, él escondía en su corazón una pena muy grande, la amaba, pero no podía decírselo, pensaba que su amistad corría peligro.
Aunque, por esas razones raras de la vida, se armó de valentía y en dos segundos fue capaz de decírselo sin secretos ni recelos.
Ella sabía de su sufrimiento, que su familia estaba dividida, de todos sus errores y del sufrimiento que albergaba en su alma, pero ella no lo amaba. De sus labios de mujer brotó la negativa como hiedra, sus ojos pudieron esbozar una lágrima apenas perceptible, era amarga como el dolor mismo.
Él, guardó en su corazón la negativa, pero destacó su valentía, su grandeza y supo que esa amistad no corría ningún peligro, mas se alejó un tiempo para reflexionar.
Dejaron de verse, por situaciones que sólo Dios conoce, pero en ella había una puerta abierta para un reencuentro...
Lamentablemente, Alejandro había sufrido un accidente fatídico. Viajaba con su padre en automóvil, un error de maniobra, un imprudente al volante, nadie sabe. En ese día fatal, él se durmió en la esperanza del amor, y dejó sólo los recuerdos y acciones realizadas, plasmadas en el lienzo de la vida como una acuarela de emociones sin diluir.
Ella no lo supo sino hasta varios meses después, por medio de la madre de Alejandro, quien la contactó para comunicarle una muy importante noticia. Se pusieron de acuerdo para juntarse, en esa reunión la madre le entregó una caja, dentro de la cual habían más de cien cartas y misivas dirgidas a Estefanía. Declaraciones inconclusas, poemas de amor, entre otras. Su amor había sido silencioso y eterno, como la llama de la libertad que habitaba en su alma...
Ella, confundida y apenada, se marchó del lugar y ha dedicado su existencia a buscar al ángel que lleve el alma de Alejandro, cree verlo en algunas personas, y prometió no cometer el mismo error, es ahora más reflexiva y considerada.
Sin embargo hay una parte de ella que no se puede controlar, es su misterio, su intriga lo que me hacía dudar de ella, pero cada noche la ví brillar en una estrella y descubrí que su misterio es la clave de su ser, de su forma de relacionarse.
Ella vive aún, pero murió en el accidente, una parte de sí se fue con él...

4 comentarios:

  1. Sin duda, la historia más difícil que he escrito...

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  2. Uf!......tu sabes la fecha que esta pronta a llegar; y por lo mismo se me ha hecho muy dificil leer esta historia. Pero seria una ingrata si no te digo lo ESPECTACULAR que te quedo.... . Resulta casi impensable que hayas podido describir sensaciones y pensamientos que sólo algunos conocian...... Tu más que nadie era el indicado para escribirla, y sabes que desde el fondo de mi corazon te lo agradezco y más aún alguien alla arriba te lo agradecera eternamente....

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  3. genial Ivan!!!
    la mejor ke he leido hasta el momento desde ke deje de leer tu blog... de vdd me gustop mucho
    :D

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