martes, 28 de abril de 2009

#0006: Pedro Navaja


Era el día de su cumpleaños, pero nadie lo saludó, de todos modos debía ir a trabajar, nadie lo saludó allí tampoco, en todo caso, su empleo de guardia de seguridad no le permitía conversar, discutir o descansar.

Fue un día difícil, la gente se acumuló en el banco, gritaban y lo ofendían, pero eso es parte de su trabajo.

Salió del banco, con el peso de su uniforme, no sospechaba lo que ocurriría.

Su esposa le había preparado una fiesta sorpresa, con sus hijos, amigos y compañeros de trabajo.

Comenzó a caminar por el callejón, miró por fuera de su casa, pero todas las luces estaban apagadas. Dentro de la casa todos esperaban en silencio, pero los nervios hicieron que alguien se moviera provocando la caída estrepitosa de un jarrón.

Él entró rápidamente a la casa, la silueta de su mujer se acercó ágilmente a encender la luz, pero él no entendió la señal, desenfundó y disparó su arma de servicio.

Uno de sus hijos, asustado logró alcanzar el interruptor, ya era tarde, todos los congregados presenciaban la macabra escena.

Y a modo de ironía en la radio se escuchaba: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".

4 comentarios:

  1. Como escribes algo asi???!!!!......

    ResponderEliminar
  2. esta basado en un video que viste por ahí?

    ResponderEliminar
  3. Hola a todos, en fin, escribir es un arte, de todos modos, no todas las publicaciones pueden ser buenas...
    La historia es original mía, pero esa sensación de haberlo visto, escuchado o leído en alguna parte, es propia de este tipo de relatos...
    Los relatos con finales trágicos son una visión a lo que podría depararnos el futuro en caso de no actuar a tiempo...
    Recuerden INTERPRETAR...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. CHAN!, nada esta dicho en el camino, en fin... Bueno, ahora que lo pienso bien, eso es parte de la falta de preparación para la sorpresa, y estar más preparado para el trabajo... Mmm como que lo importante es que el trabajo no consuma tu vida, y que sentirse bien y sentirse mal es parte de vivir...

    ResponderEliminar