miércoles, 22 de abril de 2009

#0001: Sentir culpa


Mi vida está llena de vacíos, pero como soy humano los lleno con posesiones materiales, supongo que me causa algún tipo de satisfacción...
Pero para mí, no hay mayor placer que lucir lo que llena esos espacios, es el caso específico de la ropa, que cubre mi inseguridad, y vaya que funciona...
Para abastecerme de esa droga, recurrí al mall más cercano, busqué, comparé precios y compré.
Y tal como la vida es un sube-baja de emociones, la felicidad nunca es absoluta, llega acompañada de la emoción más amarga, la culpa.
Caminaba por los pasillos del centro comercial, escuchando la música que más me gusta, que por cierto todos odian, cuando de pronto llegó a mis ojos como una flecha en llamas que paradójicamente inundó mi alma, y no atiné a nada más que dejar caer las bolsas y quedar en shock durante unos segundos.
Y que iba a hacer, si me había encontrado con alguien que creí no volvería a ver, es alguien a quien le causé mucho daño, en aquellos años en los que mi vida estaba hundida en la oscuridad de la mentira y la insolencia, fui despiadado y ahora tenía ante mis ojos el producto de tan mala práctica.
Recogí las bolsas y me acerqué lentamente, ella ya me había visto, debía saludarla, y se dice que lo cortés no quita lo valiente, aunque debo admitir que entré en pánico cuando ya quedaban los últimos pasos.
-¿Cómo estás tú?- Dijo con una cara de alegría, sin rencor, como si nada hubiese pasado.
-Bien, aquí...- Respondí, no se me ocurrió nada más.
Nos dimos un abrazo, y me refugié en sus brazos, buscando su perdón, pero no me atreví a decirle lo mucho que sentía lo ocurrido. Me sentí mala persona, ella es capaz de olvidar y perdonar y yo no soy lo suficientemente valiente para pedir disculpas.
Caminé, luego de despedirme, pensé en lo que había ocurrido y lloré un rato largo ante toda la gente del mall, y que más daba en ese minuto. Descubrí que me miraban y me tapé la cara de vergüenza.
Miré hacia atrás y me di cuenta que la distancia que había recorrido para acercarme era de unas 4 cuadras, medio kilómetro. Medio kilómetro.
La culpa me hizo ver a través de cientos de personas a tal distancia que caminé de un extremo del piso al otro, y eso fue como un puñal certero en medio de mi alma. Lloré de nuevo, pero más fuerte, no me podía mover, hasta que miré por las ventanas, que se encuentran en lo más alto del centro comercial, descubrí que ya oscurecía y que debía irme pronto, para llorar por el camino y luego en casa, ese era el plan hasta que de pronto apareció una ancianita y me dió un pañuelo mientras decía:
-Tranquilo lolo, no debe ser para tanto...

5 comentarios:

  1. aunque no se había ocurrido ponerlo en la web. a mi también me ha pasado, claro que sin ancianitas, ni pañuelos, pero es horrible la senación de culpa y pensar en devolverte y decirle: ¡¡PERDOOOON!!! :'(
    muy bueeno! sigue asi!

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  2. Aun sigo esperando la segunda historia....

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  3. genial tu historia... me gusto... aunke el willy te diga ke no es literaoscura...
    sigue asi :P y tu blog crecera!!...

    :P... nos vemos x ahi

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  4. :) comenzando desde el principio... Que dificil es pedir perdon, pero lo más dificil es sentir que la otra persona de verdad te perdona... Linda historia Ivan :)

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  5. Hola
    ;)
    acabo de encontrar esto
    ..."aunque no corresponda"...
    muy buena. muy sincera.
    Y el hecho de llorar por ello, lo hace liberador.
    Bye!

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