jueves, 30 de abril de 2009

#0008: Sueños



Si esto que vivimos fuera un sueño, no me gustaría despertar, sería el sueño perfecto, he vivido momentos de profunda felicidad, por supuesto que también han habido caídas, pero que sería la vida sin eso. ¿Sería un sueño?


No lo sé, hoy solo quiero agradecer a Dios por dejarme caer en sus brazos y poder soñarlo, sin duda que puede acabar en cualquier minuto, pero prefiero creer que no será así.


¿Qué hay entonces fuera de este sueño? ¿Oscuridad? ¿Vacío?


He visto otros mundos, otros espacios. He caminado junto a dioses y llorado junto a ángeles, pero me avergüenza no tener respuestas. (*)


En lo actual, muchos de mis sueños se han derrumbado, pero no me importa, estoy seguro de que los verdaderos sueños, los que valen la pena, se cumplirán y con creces conforme a lo que merezco. Porque los sueños son una puerta abierta a la fantasía, en ellos podemos construir sin miedo al fracaso, pero en la vida es exactamente lo mismo, si supiéramos que es fácil no valdría la pena vivir...

"La vida puede se dulce o amarga, corta o larga, pero el que la vive dulce le parece corta,
y el que la vive amarga le parece larga."
No importa como sea este sueño, hagámoslo dulce y largo, que no es imposible...
¿Qué es lo real? Lo real es lo que nosotros queramos vivir fuera del sueño, para que ser pesimista, si todos compartimos sueños, y todos somos sueños de alguien más...


Pero, si esto es un sueño... ¿Para qué tener sueños?


Si después de todo, este reloj permanecerá inmóvil en las conciencias, y volveremos a ser polvo que se levanta, niebla que se disipa y agua que se escurrirá entre los dedos del creador. Y seremos lo que fue en un principio, partículas de amor esparcidas en el universo infinito, si pudimos crear sueños, ser sueños. tener sueños y todo va a quedar en nada...


¿Por qué soñar? Yo se los puedo decir... Porque la ilusión es la sensación más hermosa que se pueda vivir, nos cambia la vida, nos hace ver lo hermoso de tu mundo y el mío, nos hace compartir y planear, y si no resulta, estaremos juntos de todos modos...
Y es ahí cuando comprendemos que si queremos que sea vida para nosotros y para los demás, jamás será un sueño.



"Sueña el rico en su riqueza,


Que más cuidados le ofrece,


Sueña el pobre que padece,


Su miseria y su pobreza.


Sueña el que a medrar empieza,


Sueña el que afana y pretende,


Sueña el que agravia y ofende,


Y en el mundo en conclusión,


Todos sueñan lo que son,


aunque ninguno lo entiende."




La vida es sueño. Calderón de la Barca.





(*) J. M. Straczynski.


miércoles, 29 de abril de 2009

#0007: ¿Para qué esperar?


Todos los días las personas la veían sentada en una silla de playa a una orilla de la carretera, nadie la cuestiona, pero les parece raro que siendo tan anciana esté sola en ese lugar.

Los autos pasan y pasan, no se detienen, pero ella no se inquieta y se mantiene sentada.

A veces parece que está dormida, pero está muy alerta, porque espera el momento adecuado, el momento que siempre llega.

En la hora de mayor tráfico, espera muy impaciente, sabe que se acerca su momento, los autos que están detenidos por las largas filas, dejan entrever a sus pasajeros, ella los saluda y bendice.

No le teme a los accidentes de tránsito, su avanzada edad ya no le permite pensar en el futuro, más bien no le importaría morir. De todos modos, desde hace 5 años que hace lo mismo.

Llega la hora, a las 12 de la noche, ya los autos han cesado en su andar, aún quedan unos pocos que se burlan de la carretera.

Ella espera sigilosa, y cuando no viene ni va ningún auto, cruza lo ancho de la carretera lo más lento que pueda, nadie la apresura, llora un poco y llega a su casa que se encuentra en la orilla de enfrente.

martes, 28 de abril de 2009

#0006: Pedro Navaja


Era el día de su cumpleaños, pero nadie lo saludó, de todos modos debía ir a trabajar, nadie lo saludó allí tampoco, en todo caso, su empleo de guardia de seguridad no le permitía conversar, discutir o descansar.

Fue un día difícil, la gente se acumuló en el banco, gritaban y lo ofendían, pero eso es parte de su trabajo.

Salió del banco, con el peso de su uniforme, no sospechaba lo que ocurriría.

Su esposa le había preparado una fiesta sorpresa, con sus hijos, amigos y compañeros de trabajo.

Comenzó a caminar por el callejón, miró por fuera de su casa, pero todas las luces estaban apagadas. Dentro de la casa todos esperaban en silencio, pero los nervios hicieron que alguien se moviera provocando la caída estrepitosa de un jarrón.

Él entró rápidamente a la casa, la silueta de su mujer se acercó ágilmente a encender la luz, pero él no entendió la señal, desenfundó y disparó su arma de servicio.

Uno de sus hijos, asustado logró alcanzar el interruptor, ya era tarde, todos los congregados presenciaban la macabra escena.

Y a modo de ironía en la radio se escuchaba: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".

lunes, 27 de abril de 2009

#0005: Cita a ciegas


Había conocido a una chica por medio del chat, ambos vivíamos en la capital y muy pronto creamos un vínculo muy especial, no nos conocíamos y no teníamos fotos en nuestros perfiles. Dos extraños.

Un día decidí pedirle una cita, pero para mantener la magia, le propuse que fuéramos vendados en compañía de algún amigo o algo así. Ella aceptó sin dudar, específicamos el lugar, el día y la hora y comenzé a prepararme.

Me puse muy nervioso, me costó dormir los días anteriores al encuentro, pensé en lo que quería decirle, y me llené de inseguridades, sobre mi aspecto y otros...

Llegó el momento de la cita, le pedí a un amigo que me llevara y que me dejara solo en la entrada del parque, así lo hizo, luego caminé un poco para acomodarme, ya era la hora, pero ella no aparecía, no la escuché y por supuesto no la ví.

Pasaron dos horas en las que esperé, a tal punto que contaba los minutos transcurridos, pero ella no aparecía...

Decidí marcharme a mi casa, y al llegar le pregunté por el chat:

-¿Por qué no apareciste?

-No seas hipócrita que fuiste tú quien no apareció...

Acto seguido se desconectó y no supe más de ella. Un par de días después, volví al parque, allí había un pintor que llevaba avanzado un trabajo.

-¿Lleva mucho tiempo aquí?- le pregunté.

-Vengo aquí desde hace unas semanas, me quedaré hasta que termine mi trabajo.- contestó.

Ingenuamente, me acerqué a ver su obra, y me sonrojé mucho al ver que con el óleo en tela, el pintor había plasmado a un par de jóvenes sentados en torno a la pileta central, sentados espalda contra espalda y con la vista vendada.

#0004: La creación


Al principio estábamos ella y yo, aparecimos juntos y nos amamos, pero me sentía egoísta para amarla de verdad así que elevé una plegaria para separarnos y Dios la escuchó. Me arrepentí de inmediato, pero ya era tarde.

Primero lo intentó el agua, pero escapamos de la orilla, luego lo intentó la tierra, pero corrimos y subimos a lo más alto. Lo intentó el viento, pero nos abrazamos y no sentimos frío.

Lo intentó también el fuego, pero sin quererlo avivó nuestra pasión e hizo que nos amaramos aún más.

Finalmente lo intentó la hiedra que entró en nuestros ojos y nos encegueció, dí una vuelta y cubrí mis ojos, ya no estaba.

La perdí en la alborada y sentí frío, la busqué en el crepúsculo, pero el horizonte me sedaba y la lloré por la noche y parecía encontrarla, pero era un sueño y más nada.

Aún la busco y ella me busca a mí, pero caminamos en distintas direcciones, tropezamos muchas veces, la he confundido con otras, la he reemplazado con falsas imágenes, pero vuelve a mi memoria cuando cierro los ojos.

Dios no nos separó por maldad, sino por justicia, el sabe que nuestro amor es de verdad y que tarde o temprano aparecerá en mis labios como rocío del alba.

Muchos me dicen que no es ella, pero yo tengo su cara grabada en mis ojos, su voz en mis oídos y su perfume en mi olfato, pero más importante aún, tiene mi alma y yo la suya.

No recuerdo su nombre, pero vuela en mi tejado y pareciera que puedo gritarlo a los cuatro vientos, pero se vuelve eco y se pierde en el silencio.

Nos separaron los océanos, bosques y desiertos, pero cuando la vea la reconoceré de inmediato y ella a mí, porque la conozco desde siempre, antes que todo, desde el principio.


Dedicado a un amigo que lo necesita...

sábado, 25 de abril de 2009

#0003: Teoría de los 5 minutos


Mi padre nació en un pueblito del interior de San Antonio, es el tercero de ocho hijos, y es por este motivo que mi abuela, luego de bautizarlo, lo entregó a sus padrinos. Mi abuelo jamás estuvo presente en su vida, pero mi padre lo quería del mismo modo.
Sus años de infancia estuvieron determinados por la pobreza y la falta de recursos, pero él fue inteligente, estudió y cuidó de sus hermanos menores.
Su madrina, Elcira, la "Chirita" como la apodaban, era una mujer de su esposo, correcta y fiel, nunca pudo tener hijos pero quizo a mi padre como al propio.
Cuando mi padre tenía 18 años cumplidos, viajó a la capital para terminar sus estudios y comenzar a formar su propia familia, comenzó a trabajar en un hogar de menores, como monitor de niños vulnerables.
Su madrina se enfermó gravemente, estuvo postrada varios meses, comenzó su agonía y llamó a mi padre por su nombre, una y otra vez, pero las condiciones del pueblo imposibilitaban que mi padre pudiera enterarse, llegando este cuando ella ya había muerto.
Mi padre se recriminó siempre no haber llegado para despedirse, pero su padrino le repetía una y otra vez que lo que Dios quiere, nadie lo debe.
En el hogar de menores, mi padre escaló puestos hasta llegar a ser director, esto unos años después de la muerte de su madrina.
Mi abuelo tenía serios problemas de alcohol, y esto tenía a mi abuela con los nervios de punta. Una noche, mi abuelo no apareció...
Mi padre se encontraba en el hogar, era el horario de salida, en ese entonces, no existían los teléfonos celulares, pero mi padre tuvo una extraña sensación y decidió esperar 5 minutos al salir, entonces recibió una llamada desde el pueblo, a mi abuelo lo habían encontrado muerto en una calle del interior.
Mi padre viajó sin tardar a su pueblo, veló y enterró a su padre, consoló a su madre y volvió a la capital.
Luego de la muerte de la madrina, el padrino se transformó en un ser huraño, frío y gruñón, y no era para menos, el único amor de su vida había muerto.
Mi padre formó familia con mi madre, nací yo, y cuando yo cumplí 11 años, el padrino sufrió un accidente que derivó en una trombosis, que lo llevó a la clínica, y luego a una casa de reposo.
Yo había celebrado mi cumpleaños, y 15 días después, mi padre esperó 5 minutos a la salida del trabajo, y recibió la noticia.
Yo me había enfermado y esperaba en casa a que llegara mi madre para que me tomara mis remedios, pero al llegar mi madre a la casa, sentí que ella no tenía fuerzas para abrir la puerta de mi pieza, sólo vi su cara llena de lágrimas y comprendí lo que había ocurrido.
-El "Nino" se fue.- Me dijo y me abrazó con fuerza.
Yo vestido en ropa de dormir, me subí al auto y partimos, al llegar al pueblo, vimos a todos los del pueblo, pero yo me sentía mal, así que me fui a la casa de mi abuela a descansar.
En el funeral, estuve desmayado un par de horas y no recuerdo más nada.
Yo no lo pude llorar, porque no había formado un vínculo con él. Lloré, si lloré, pero por mi padre, vi sus ojos cansados, su expresión triste, se había quedado huérfano...

¿5 minutos? ¿Qué significan?

viernes, 24 de abril de 2009

#0002: Parábola del parque


En mi barrio existía un parque, ahí habían muchos juegos, de todo tipo, pero como yo no quería jugar con casi ninguno de esos juegos, busqué uno que me entretuviese y en el cual pudiera protegerme de lo que me afectaba.

Me acostumbré a ese juego, me reía y lo pasaba bien. Y a pesar de que algunos se burlaron de que yo jugara ahí, no me importaba, porque esa entretención me otorgaba la suficiente seguridad para poder ignorar lo demás.

Pasé casi 5 años jugando ahí, hasta que un día, al volver de mis vacaciones de verano, corrí al parque, pero me di cuenta que el juego había sido destruido. Ya nada en el parque sería igual, era un vacío que no podría llenar con nada...

Al comenzar el año escolar, revisé el parque, necesitaba otra entretención que me acogiera, y en el fondo del parque aparecieron dos columpios, que me llamaban a jugar en ellos.

Al principio pensé que era poco consecuente cambiarme de un juego a otro en tan poco tiempo, pero asumí que no quería estar solo, así que decidí jugar ahí, luego de un tiempo me sentía pleno, lleno de vida, renové mis pensamientos e incluso me olvidé del antiguo juego.

Con el pasar de los meses, aparecieron muchos otros tipos de juegos, pero no había ninguno como los columpios.

Pasaron 2 años y medio, ya me había caído muchas veces de los columpios, entonces descubrí que nunca me había gustado columpiarme. Y que iba a hacer, les había prometido fidelidad.

Hubo también otro juego, que no me divertía tanto, pero que era inteligente, incluso parecía entenderme. Quise a ese juego como a mí mismo, pero me desilusionó también, la diferencia estaba en que me desilusionó con la verdad.

Yo también era un juego más en el parque, lo soy y lo fui, fui un trampolín.

miércoles, 22 de abril de 2009

#0001: Sentir culpa


Mi vida está llena de vacíos, pero como soy humano los lleno con posesiones materiales, supongo que me causa algún tipo de satisfacción...
Pero para mí, no hay mayor placer que lucir lo que llena esos espacios, es el caso específico de la ropa, que cubre mi inseguridad, y vaya que funciona...
Para abastecerme de esa droga, recurrí al mall más cercano, busqué, comparé precios y compré.
Y tal como la vida es un sube-baja de emociones, la felicidad nunca es absoluta, llega acompañada de la emoción más amarga, la culpa.
Caminaba por los pasillos del centro comercial, escuchando la música que más me gusta, que por cierto todos odian, cuando de pronto llegó a mis ojos como una flecha en llamas que paradójicamente inundó mi alma, y no atiné a nada más que dejar caer las bolsas y quedar en shock durante unos segundos.
Y que iba a hacer, si me había encontrado con alguien que creí no volvería a ver, es alguien a quien le causé mucho daño, en aquellos años en los que mi vida estaba hundida en la oscuridad de la mentira y la insolencia, fui despiadado y ahora tenía ante mis ojos el producto de tan mala práctica.
Recogí las bolsas y me acerqué lentamente, ella ya me había visto, debía saludarla, y se dice que lo cortés no quita lo valiente, aunque debo admitir que entré en pánico cuando ya quedaban los últimos pasos.
-¿Cómo estás tú?- Dijo con una cara de alegría, sin rencor, como si nada hubiese pasado.
-Bien, aquí...- Respondí, no se me ocurrió nada más.
Nos dimos un abrazo, y me refugié en sus brazos, buscando su perdón, pero no me atreví a decirle lo mucho que sentía lo ocurrido. Me sentí mala persona, ella es capaz de olvidar y perdonar y yo no soy lo suficientemente valiente para pedir disculpas.
Caminé, luego de despedirme, pensé en lo que había ocurrido y lloré un rato largo ante toda la gente del mall, y que más daba en ese minuto. Descubrí que me miraban y me tapé la cara de vergüenza.
Miré hacia atrás y me di cuenta que la distancia que había recorrido para acercarme era de unas 4 cuadras, medio kilómetro. Medio kilómetro.
La culpa me hizo ver a través de cientos de personas a tal distancia que caminé de un extremo del piso al otro, y eso fue como un puñal certero en medio de mi alma. Lloré de nuevo, pero más fuerte, no me podía mover, hasta que miré por las ventanas, que se encuentran en lo más alto del centro comercial, descubrí que ya oscurecía y que debía irme pronto, para llorar por el camino y luego en casa, ese era el plan hasta que de pronto apareció una ancianita y me dió un pañuelo mientras decía:
-Tranquilo lolo, no debe ser para tanto...

Presentación

Hola a todos, sean bienvenidos.
He querido publicar en este blog porque es necesario que me conozcan, para poder conocerme a mí también.
La idea es que mis amigos y cercanos pudieran entrar y leer, yo creo que les serviría para entender una inmensidad de cosas que yo no se explicar.
Comenten, critiquen y sean parte de la historia.
Si no entienden el sentido de las publicaciones, tengan paciencia, este es un puzzle de 1001 piezas...